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Una agresión armada de Estados Unidos contra Irán tendría hoy un
alto riesgo y repercutiría en el Medio Oriente, aseguró un oficial
de alto rango del Pentágono.
Cualquiera acción es militarmente muy
complicada", expresó el teniente general Victor Renuart,
director de planes y política de la Junta de Jefes de Estados
Mayores, citado por el diario británico Daily Telegraph en su
edición digital.
En opinión de Renuart, cualquier acto de país
alguno contra Irán tendrá consecuencias de segundo orden, y ello
es una razón de fuerza para continuar los esfuerzos diplomáticos y
hacer que funcionen.
Las declaraciones del militar ocurrieron poco antes
del inicio este martes de una ronda de negociaciones en París entre
miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (Rusia, China, Estados
Unidos, Francia y Gran Bretaña) más Alemania, para abordar el
programa nuclear iraní.
Esta reunión es la primera que se registra luego
del envío al Consejo del informe del director general del Organismo
Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed El Baradei.
Teherán asegura que sus actividades nucleares
tienen fines pacíficos, dirigidas a la generación de energía
eléctrica.
Se espera que la cita parisina constituya el
preámbulo del encuentro de ministros de Relaciones Exteriores de
los seis países, fijado para el 9 de mayo en Nueva York, en torno a
esta problemática.
El encuentro de este martes se desarrollará a nivel
de viceministros de asuntos exteriores.
A pesar de las múltiples interrogantes que generó
el informe presentado por El Baradei, Rusia mantiene la preferencia
por una alternativa diplomática, al igual que China.
En abril último la revista New Yorker reveló que
el gobierno del presidente George W. Bush preveía atacar las
instalaciones nucleares iraníes de Natanz, con el empleo incluso de
bombas atómicas de nivel táctico.
Una fuente citada por el semanario afirmó que los
planes del Pentágono son "enormes, febriles y
operativos", con la marcada intención de cambiar la estructura
de poder en la república islámica, por medio de la guerra.
En marzo pasado la Casa Blanca relanzó su
controversial doctrina de ataques preventivos, según la cual se
atribuye el derecho a bombardear e invadir un país, sin que Estados
Unidos sea previamente agredido.
El concepto apareció reactivado en la nueva
versión de la Estrategia de Seguridad Nacional, documento que
identifica a Teherán como su principal adversario.
"No afrontamos ningún desafío mayor que el de
un solo país, Irán", indicó el texto de 48 páginas,
presentado por el consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley.
Según la estrategia, y tras el alegado principio de
autodefensa, Washington no descarta el empleo de la fuerza antes de
que ocurran supuestos ataques contra territorio estadounidense,
incluso aunque existan dudas sobre la presunta agresión del
adversario.