Técnicas para propagar dos especies
forestales en peligro de extinción fueron determinadas tras
estudios realizados en la Estación Experimental de Viñales, en la
provincia cubana Pinar del Río.
Una de ellas es la Byrsonima roiggii,
conocida popularmente como Peralejo de costa, arbusto algo menor que
el Peralejo común, de flores rosadas, hojas en forma de cuña y
fruto parecido a la cereza, que sólo habita en la Península de
Guanahacabibes.
La investigación se realizó con
ejemplares ubicados fuera de su área natural a partir de
estaquillas e injertos sobre patrones de Peralejo de pinar,
perteneciente a igual género, y se logró un adecuado desarrollo de
las plantaciones.
La Podocorpues augustifolius —Sabina
cimarrona— es un árbol de lugares montañosos que alcanza 10
metros de altura y 12 pulgadas de diámetro, de hojas estrechas,
duras y lanceoladas.
Esa especie endémica, rara y muy
codiciada como planta ornamental, para lo cual es tronchado su
crecimiento, se localiza en Villa Clara y Pinar del Río.
Su dura y pesada madera de textura
fina puede emplearse en la confección de cabos de armas, cofres y
otros objetos de pequeñas dimensiones.
En este caso, la propagación constó
de tres momentos: bajo condiciones de umbráculo, a cielo abierto y
en fase de campo, donde en condiciones de secano y sin
fertilización los resultados fueron también favorables.
Es propósito de los autores del
estudio, rectorado por el máster Modesto González, colocar las
nuevas plantas en su hábitat, así como en jardines botánicos del
país e incluirlos en los planes de reforestación, en tanto poseen
un banco de germoplasma que les permite tener el suficiente material
para futuras investigaciones. (AIN)