Trabajadores forestales de la
oriental provincia de Holguín apoyan con madera aserrada la
ejecución de obras socio-económicas de este y otros territorios de
Cuba.
El aporte de los forestales
holguineros al desarrollo de instalaciones prioritarias de otras
partes del país se dirige fundamentalmente a las provincias de
Granma, Las Tunas y Ciego de Ávila.
La producción promedio de ese
recurso es de unos dos mil metros cúbicos mensualmente y las
principales zonas extractivas se encuentran en las montañas de
Sagua de Tánamo, en muchos casos de difícil acceso por la
topografía del terreno.
Ello conlleva a que los hombres
encargados de cortar, trasladar y aserrar la madera tengan que
realizar notables esfuerzos, pues se trata de una labor de fuerza y
de consagración superior en muchos casos a las de otros frentes de
la actividad forestal y de la agricultura en general.
La explotación de la madera se
realiza mediante un proceso en el cual se tienen en cuenta las
medidas de protección al medio ambiente y a los planes de
desarrollo forestal, a fin de garantizar y conservar la vida de los
bosques como patrimonio y riqueza de la humanidad.
En apoyo a tal propósito se prioriza
en Holguín un programa silvícola consistente en plantar como
promedio 2,5 hectáreas por cada una de las taladas, lo cual
contribuirá a reponer y ampliar en el menor tiempo posible las
zonas deforestadas por esta vía.
La caoba y el cedro son las
principales especies escogidas como maderas preciosas para la
ejecución de las obras, muchas de las cuales se levantan en zonas
del Plan Turquino, acondicionamiento de almacenes, construcción de
viviendas, silos y trasvases, entre otros objetivos sociales y
económicos. (AIN)