Amo a Cuba verdaderamente

Declaró el eminente cirujano estadounidense Merrill Ritter

José A. de la Osa
delaosa@granma.cip.cu 

Foto: JORGE BAÑOSUno de los más grandes cirujanos estadounidenses en el implante de prótesis de cadera y rodilla, el profesor Merrill Ritter, sortea desde el 2000 no pocos obstáculos para viajar a Cuba cada tres años a fin de compartir ciencia y saber con sus colegas cubanos. Amo verdaderamente a Cuba, dice.

En esta ocasión se encuentra en nuestro país al frente de 63 profesionales y técnicos de la salud —cirujanos, especialistas en Terapia Intensiva, enfermeras— y desde el lunes hasta ayer realizaron alrededor de medio centenar de intervenciones quirúrgicas a pacientes requeridos de prótesis de rodilla y cadera, o de ambas.

La presencia de este colectivo médico en el Complejo Científico Ortopédico Internacional Frank País, en Ciudad de La Habana, se ha convertido en un ejercicio docente, porque las operaciones son transmitidas por circuito cerrado de televisión y seguidas por 80 ortopédicos procedentes de todo el país.

Estos viajes a Cuba son auspiciados por la organización sin fines de lucro Operación Marcha, que recaba también donaciones en prótesis, medicamentos y otros suministros requeridos para las intervenciones quirúrgicas y la convalecencia de los pacientes.

Son ocho los familiares médicos que tiene el profesor Merrill, y con la “autoridad” —dice sonriente— que le confiere vivir rodeado de tantos galenos valora como la principal virtud de un profesional de la Salud su humanismo y solidaridad, y asegura que el equipo de seis cirujanos que viajó en su delegación tienen el denominador común de que “son humildes y bondadosos”.

Sobre la relación médico-paciente dice que antes de cruzar incluso las primeras palabras es indispensable que el facultativo se siente en la cama y le tome las manos al enfermo.

El profesor Merrill tuvo palabras de elogio para los cirujanos del Frank País que participan con ellos en las operaciones y puso de relieve su alta calificación científica y buen entrenamiento.

Oriundo de Indiana, estado situado en los llanos centrales de Estados Unidos, mi entrevistado es director del Centro de Cadera y Rodilla del St. Francis Hospital. “Este es el mejor viaje que hemos hecho a Cuba, dice, porque ha crecido nuestra amistad, y todos los que venimos lo hacemos gratuitamente, como una muestra de que, ciertamente, le damos nuestro corazón a los cubanos”.

 

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