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Operación Fangio
Antonio Mandiola,
presidente de la fundación que lleva el nombre del célebre
automovilista argentino, ponderó el libro de Arnol Rodríguez
RAFAEL PÉREZ VALDÉS
rafael.p@granma.cip.cu
La
habitación 810 del hotel Lincoln suele permanecer sin huéspedes. Y
no por un misterio: fue convertida en Museo, pues allí se alojó el
automovilista argentino Juan Manuel Fangio, cinco veces campeón
mundial, cuando fue secuestrado en el lobby la noche del 23 de
febrero de 1958 por un grupo del Movimiento 26 de Julio (M-26-7).
Hace
pocos días se alojó en ella Antonio Mandiola, presidente de la
Fundación que lleva el nombre del célebre piloto (fallecido en
1995), quien viajó a Cuba para asistir a una de las presentaciones
de la obra Operación Fangio, escrita con entusiasmo y
dedicación por Arnol Rodríguez, entonces Jefe de Propaganda del
M-26-7 en la capital, y jefe del comando encargado de la devolución
del argentino.
El libro, detengámonos
un momento, fue una idea, de Faustino Pérez, quien fuera el Jefe
del 26 en la capital, consta de siete capítulos, poco más de 250
páginas, incluido valioso material fotográfico, y es el fruto no
solo de vivencias de primera mano de los hechos, sino de una larga y
cuidadosa investigación. Entre sus logros muestra "Cómo y por qué
secuestramos a Fangio"; el trato cortés del grupo y las buenas
relaciones mantenidas (incluso hasta 1995); la necesidad del
operativo y su amplia repercusión...
Mandiola, y su esposa,
Liliana Moschetto, nos aclaran una duda: no temieron mala suerte
alguna en alojarse en la 810, aunque sí perdieron el sueño: "Habíamos
sido invitados por un amigo como es Arnol Rodríguez y estar en un
lugar absolutamente nuevo, el hecho de representar a Fangio, y en un
hecho absolutamente cultural y trascendente para uno de sus antiguos
secuestradores, como era presentar el libro contando la realidad de
los hechos, nos impedía dormir."
Funge como presidente
desde 1997, puesto en el que estuvieron antes Juan Manuel Bordeu, el
ingeniero Barragán, quien ahora es el director del Museo,
inaugurado en 1986, "el cual ha adquirido una enorme importancia".
La Fundación es "una
entidad sin fines de lucro, nuestra actividad es absolutamente
altruista, la hacemos por vocación. Fue creada en nuestro país por
Fangio para proteger, preservar, en lo posible acrecentar, su
patrimonio deportivo". Los fondos provienen del valor de las
entradas (a precios módicos), y el apoyo de algunas empresas,
además de una gran economía en la administración.
¿Por qué fue tan
grande Fangio?, le preguntamos.
Cree que fue porque se
desarrolló en una humilde familia de inmigrantes con mucho trabajo,
y con unos valores familiares, humanos; el padre era albañil, y la
madre bordaba, cosía...
"En
esa cuna de valores se formó Fangio, que son los valores que a
nosotros nos interesa transmitir a la juventud de nuestro pueblo, y,
bueno, sin ser demasiado ambiciosos, a aquellos pueblos que
necesitan sus jóvenes permanezcan en esa escala de valores. Él se
forjó en la vida con muchísimo trabajo, con humildad, sencillez,
coraje, y muchísima pasión. Es la misma pasión que hemos
descubierto estos días en cada uno de los cubanos con los que hemos
hablado."
¿Qué pensaba Fangio
del secuestro? "Nos transmitió exactamente lo que dijo el día que
lo liberaron sus secuestradores: que si esto era por una causa
importante, él, como argentino, estaba de acuerdo. Creo que
comprendió algunas necesidades de sus captores y aceptó con
absoluta hidalguía su buen trato, el cariño que le profesaron."
Esas cosas se explican
muy bien en el libro Operación Fangio, de la Editorial
Ciencias Sociales.
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