El cultivo de viandas, granos, frutas
y hortalizas mediante prácticas agroecológicas se expande en
tierras de más de siete mil campesinos de la oriental provincia de
Holguín, uno de los territorios más extensos de Cuba.
Esta experiencia, basada en el uso a
gran escala de abonos orgánicos en los sembradíos, se afianza hoy
entre las principales líneas de trabajo del sistema de la
agricultura de la Isla en busca de producciones más sanas, de
mayores rendimientos y con menores costos.
La aplicación de tal variante
contribuye además a mejorar la composición agroquímica de los
suelos y reducir de forma notable los riesgos de contaminación de
las cosechas, al dejar de utilizarse los fertilizantes químicos en
casi la totalidad de las producciones.
El movimiento agroecológico de los
campesinos cubanos comenzó a generalizarse hace unos años con la
elaboración de los abonos en las propias áreas de los productores,
como el humus de lombriz mediante el aprovechamiento del estiércol
de res, entre los más usados y de mayor efectividad.
En el caso de Holguín, donde los
campesinos aportan cerca del 70 por ciento de las producciones
agrícolas totales del territorio, el cultivo ecológico ocupa una
de las principales prioridades dentro del sector agropecuario por la
calidad, pureza y ventajas que ofrecen las cosechas. (AIN)