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El acoso
ARSENIO RODRÍGUEZ
A pesar de haber
obtenido una aplastante victoria en las elecciones efectuadas en
Belarús a mediados de marzo, el presidente Alexander Lukashenko es
satanizado por Estados Unidos, sus aliados europeos y la gran prensa
occidental.
No solo se le critica y
se le injuria, sino que, además de las amenazas verbales, ya
comienzan a formar parte del arsenal agresivo las sanciones
propuestas por la Unión Europea (UE) y el gobierno norteamericano.
Primero fue el imperio
quien trazó la pauta, lógicamente, y luego le siguió el coro
europeo. El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, ni siquiera
esperó los cómputos finales de estos comicios para despacharse.
Según el funcionario
estadounidense, las sanciones serán selectivas e incluirán medidas
financieras y restricciones de viaje contra funcionarios del
Gobierno de Belarús, dejando en una nebulosa otras medidas que
pudieran tomar más adelante.
Por su parte, la
ministra austriaca de Asuntos Exteriores, Úrsula Plassnik, dijo que
las sanciones de la Unión Europea, organización que preside su
país en el primer semestre del año, estarán dirigidas contra el
presidente Lukashenko y otros funcionarios.
A pesar de las amenazas
y la campaña mediática instrumentada en contra de su país y su
persona, Lukashenko, afirmó en la primera reunión gubernamental
efectuada luego de su reelección, el 19 de marzo, que la confianza
demostrada por el pueblo debía ser acompañada de un
perfeccionamiento en la gestión de los funcionarios
gubernamentales.
REINA LA TRANQUILIDAD
Los despachos
cablegráficos, provenientes de Belarús y otras capitales europeas
parecían copia al carbón de aquellos que fechados en Washington,
se “alarmaban” por las acciones de las autoridades en contra de
las protestas de los llamados ”disidentes”, una vez que se
vieron derrotados en las urnas.
Las plazas de esta
nación europea ya no son de interés para los fotógrafos
occidentales, porque en ellas reina la tranquilidad.
¿Pero quiénes son
estos “patriotas”, que sin pudor alguno reconocen venir de otros
lugares y cumplir al pie de la letra un esquema ya empleado, con
éxito, en la cercana Ucrania?
Para la prensa
occidental, estos personajes son también héroes e incluso
revolucionarios, recordando aquello quizás de la “revolución
naranja” ucraniana, aunque eviten dar mucho destaque al hecho que
uno de estos “líderes” fue recogido en plena protesta por un
auto de la Embajada norteamericana en Minsk, la capital.
Cualquier lector se da
cuenta de la comedia. Primero es una anciana que desafía el frío,
calienta té y asegura que participará el tiempo que sea necesario
en las protestas, luego otras imágenes similares, hasta que las “nobles”
acciones concluyen ante la poca participación en acciones no
autorizadas.
Quizás por eso el
lamento del ex presidente checo, Vaclav Havel, quien reclamó a los
países occidentales “aislar” al Gobierno belaruso. “Es
necesario limitar cualquier contacto con Belarús", dijo Havel,
quien respaldó al jefe de la oposición, Alexander Milinkevic.
NUEVA Y PELIGROSA
ETAPA
En la primera quincena
de abril se efectuará la investidura del Presidente reelecto.
Mientras, y como está establecido en la Constitución, los miembros
del gabinete presentarán su renuncia para la formación de un nuevo
Gobierno.
Los ex candidatos que
pretendieron lograr por la vía de la protesta lo que no fueron
capaces de obtener gracias al voto popular, tienen ahora hasta el 2
de abril para presentar sus demandas ante el Tribunal Supremo de la
nación, que determinará si valen o no.
Una nueva y peligrosa
etapa se inicia para el pueblo belarús, aunque con la seguridad de
un Presidente que la mayoría eligió, reconociendo así lo
alcanzado hasta ahora por una sociedad donde no han existido
terapias de choque y se mantienen muchos de los logros obtenidos en
etapas anteriores.
Los intentos por
convertir este territorio en un nuevo foco de tensión, que cierre
aún más el cerco que se cierne sobre Rusia y que desde hace un
tiempo organizan Estados Unidos y potencias europeas, se
incrementarán de seguro, y para ello trabajan los servicios
especiales de esas naciones.
Pretender ser soberanos,
defender la independencia, tratar de dirigir los destinos propios,
son todas aspiraciones subversivas que, según los Estados Unidos y
la Unión Europea, no se pueden permitir y deben ser castigadas.
Esto es lo que explica el acoso a que se ve sometida esta nación
desde mucho antes de las tan llevadas y traídas elecciones. |