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La oportunidad habanera
de Justus Frantz
El notable pianista y
director alemán estará el domingo con la Sinfónica Nacional
Pedro
de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu
Perteneciente a esa raza
de privilegiados músicos que alternan su condición de notables
instrumentistas con la carrera de director orquestal, el alemán de
origen polaco Justus Frantz compartirá esa doble naturaleza el
próximo domingo con el público cubano que asista a la habitual
jornada vespertina de la Orquesta Sinfónica Nacional, en el teatro
Amadeo Roldán.
Como
conductor asumirá un programa sobre la base de la obertura de la
ópera La flauta mágica, de Mozart, y la Segunda sinfonía,
de Brahms, mientras que se sentará ante el teclado para interpretar,
también bajo su dirección, el Concierto no. 1 para piano y
orquesta, de Beethoven.
En un principio fue el
pianista que despegó en 1967 al conquistar el Primer Premio en el
Concurso Internacional del Primer Canal de la Televisión Alemana, en
Munich. Tres años después accedió como solista a la Filarmónica de
Berlín bajo el reinado de Herbert von Karajan y en 1975 debutó con
la Filarmónica de Nueva York dirigida por Leonard Bernstein, que se
convirtió en su mentor.
A lo largo de su
trayectoria artística, Frantz ha conciliado una irrefrenable avidez
por protagonizar sucesos memorables, como las famosas grabaciones del Concierto
en Fa Mayor para tres pianos, de Mozart, junto con Christoph
Eschenbach y Helmut Schmidt en 1981, y de las obras de Schubert para
piano a cuatro manos compartida con el propio Eschenbach y sus
presentaciones acopladas a directores de la talla de Carlo María
Giulini, Rudolf Kempe y Bernard Haitink, con una decidida vocación
por universalizar la práctica musical y desarrollar jóvenes
talentos.
Su máxima creación en
este sentido es la Filarmónica de las Naciones, fundada en 1995, bajo
la inspiración de Bernstein y de otro grande de la música, el
violinista Yehudi Menuhin. En este organismo ha logrado agrupar a
jóvenes músicos de todos los continentes y culturas. Frantz tiene en
su haber, además, el lanzamiento promocional de nacientes estrellas,
como el pianista Evgueni Kisin y el violinista Maxim Venguerov.
También su labor
promocional lo llevó a fundar el Festival de Música del estado
alemán Schleswig-Holstein, en Lubeck, que se convirtió durante la
década pasada en un importante referente europeo.
Otros de los grandes
sucesos de Frantz fue la conducción de la Sinfónica de Beijing en el
concierto de Año Nuevo del 2004, que lo convirtió en el primer
director extranjero invitado para tan señalada ocasión, y el
concierto de gala del programa cultural previo a la Copa Mundial de
Fútbol efectuado en junio del año pasado en la Vieja Ópera de
Frankfurt.
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