BAGDAD, 27 de febrero (PL).—
El líder chiíta iraquí, jefe del Ejército del Mahdi, Moqtada
a-Sadr, denunció hoy que las fuerzas estadounidenses de ocupación
obstaculizan el retorno de la calma y la inestabilidad al país.
Tales declaraciones fueron formuladas
por al-Sadr en Najaf a su regreso anticipado de una gira por países
árabes para retomar el control de su milicia, acusada de cometer
ataques contra sunitas por la voladura del mausoleo de oro de
Samarra, el miércoles pasado.
La milicia debe actuar en
coordinación con el gobierno, el ejército, la policía y el pueblo
para garantizar la unidad y la solidaridad de todos, puntualizó.
El líder religioso negó que sus
milicianos sean responsables de los ataques y la destrucción de las
mezquitas sunitas que siguieron a la demolición del templo de
Samarra.
Algunos elementos intentaron suscitar
la sedición e infundir el veneno de la duda, porque no les agrada
que el Ejército del Mahdi y el movimiento Sadr, estén cercanos a
las corrientes sunitas por lo que buscan entorpecer esas relaciones.
Con ello tratan de demostrar que
Bagdad no es capaz de garantizar la seguridad interna del país para
perpetuar su presencia, subrayó.
En sus declaraciones al-Sadr, se
comprometió a realizar esfuerzos para volver a acercar los puntos
de vista entre los sunitas y chiítas.
Para concretar ese anhelo pidió que
dirigentes de ambas ramas del Islam concurran a la ciudad santa de
Najaf, para discutir juntos la situación.
Si es necesario iré yo también a su
encuentro, apostilló.
Agradeció al comité de los ulemas
(órgano supremo religioso sunita) y el Wafk (chiíta) por los
esfuerzos en el campo de las negociaciones.
Al-Sadr viajó a Arabia Saudita,
Siria, Jordania y Líbano.
Mientras tanto, este lunes en algunos
sectores de esta capital fueron desplegados tanques de guerra por
orden del Ministerio de Defensa.
Asimismo, hoy se anunció también,
aunque sin precisar, que cuatro personas perdieron la vida y 14
resultaron heridas en diferentes actos de violencia en Bagdad, donde
fue levantado un toque de queda que rigió las 24 horas por tres
días.
En la jornada quedaron abiertos los
comercios de alimentos y las gasolineras, los cuales fueron
literalmente asaltados por los consumidores que en los últimos tres
días se vieron obligados a permanecer en sus casas.