WASHINGTON, 27 de febrero (PL).—
Auditores del Pentágono descubrieron cargos excesivos o
injustificados de más de 250 millones de dólares en las facturas
que pasaba la firma Halliburton por servicios prestados en Iraq,
informa hoy el diario The New York Times.
A pesar de liquidar sumas
multimillonarias a la subsidiaria de la firma en Iraq, La Kellogg
Brown & Root, por suministro de combustibles y equipos de
reparación, los auditores descubrieron los cargos sospechosos.
Ya con anterioridad, en enero de
2006, los auditores llamaron la atención por la existencia de
amplios gastos y trabajos sin acabar en las labores de
reconstrucción de la nación árabe contratados a la firma.
La firma está bajo escrutinio desde
2003 cuando se descubrió que se le otorgaron contratos de trabajo
sin licitación para la reconstrucción de la nación del Golfo
Pérsico.
Entonces medios de prensa llamaron la
atención sobre posible favoritismo del gobierno atendiendo a que el
vicepresidente Richard Cheney presidió la entidad antes de llegar a
la Casa Blanca.
Meses atrás los auditores del
Pentágono encontraron que la compañía estaba cobrando al
Ejército en algunos casos casi el triple qué otros para hacer el
mismo trabajo.
Los funcionarios del Pentágono
cuestionaron el pago de 263 millones de dólares para las entregas
de combustible, la reparación de tuberías y otras tareas que
consideraron potencialmente infladas o sin justificación
documental.
Para algunos políticos como el
representante demócrata por California, Henry A. Waxman, el
Pentágono ignoró el trabajo de los auditores y pagó a Halliburton
ciento de millones de dólares, "una paga extraordinariamente
grande".