Las lenguas, Internet y el poder

JOAQUÍN RVERY TUR
rivery@granma.cip.cu 

La primera noticia que recibí fue que en el planeta hay alrededor de 
6 000 idiomas.
No imaginaba que en la Tierra hubiese tantas personas hablando tantas lenguas diferentes. Casi un millón por cada una. Y como hay naciones con muchos millones de habitantes, pues la cuenta normal sería que hubiese menos formas orales de comunicación entre los seres humanos.

La segunda noticia, mala, fue el pronóstico de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) de que casi la mitad de esos idiomas corren el riesgo de desaparecer durante el presente siglo.

La información que no obtuve fue saber cuántas lenguas había en el planeta hace, digamos, 500 años, cuando comenzó la colonización del mundo por parte de los países europeos, y cuántas hay de menos al iniciarse la centuria 21, desaparecidas por los conquistadores.

La colonización europea significó la destrucción de culturas completas. Jamás sabremos, por ejemplo, cómo hablaban o cantaban los taínos en Cuba, o la población originaria de La Española, Puerto Rico, Jamaica o el resto del Caribe. La brutalidad de los conquistadores, su fuerza tecnológica, estaba dirigida a buscar oro y tributar a las potencias europeas, aserto que sirve lo mismo para América, África o Asia.

La colonización, la explotación, que los del norte buscan prolongar por otras vías, ha sido un factor de desaparición de lenguas, y la preocupación de la UNESCO es completamente válida, pero habría que extender un poco las causas de que muera un idioma originario de un lugar u otro.

La aseveración del organismo de la ONU se encuentra en un informe titulado Hacia las sociedades del conocimiento, donde se encuentra la consideración de que la extinción lingüística está siendo provocada por la popularización de Internet, en la cual tres de cada cuatro páginas están redactadas en inglés.

Esto es una proporción que va en contra de los demás idiomas del mundo, al menos en contra de los más importantes, porque en Internet hay lenguas de muy poco uso. Entra el factor de poder. Estados Unidos es el país donde se inventó Internet y, sobre todo, es su gobierno el que tiene el poder de controlar la red de redes del ciberespacio.

En esas condiciones, la UNESCO considera que corren más peligro de esfumarse las lenguas de tribus en los países africanos, donde casi nueve de diez podrían dejar de usarse en los 100 años siguientes.

No se puede olvidar tampoco que un número de idiomas hablados por ciertas etnias americanas, ya muy reducidas, corren el mismo peligro por el avance de la llamada "civilización" a zonas de tribus pequeñas que, al tejerse con la avalancha de conquistadores de nuevas tierras, pueden llegar a ser aplastadas. ¿Cuántas de las lenguas originales del territorio norteamericano se conservan o sobrevivieron a la gran carnicería de la expansión hacia el oeste?

El problema de Internet tiene cierto valor, pero no absoluto, porque uno se pregunta ¿qué parte de la población latinoamericana tiene acceso a Internet? ¿Y de África? Acaso todos los filipinos, los indonesios y los habitantes de otras islas del Pacífico y de países de Asia tienen en su casa una computadora.

Muchos ni siquiera conocen qué es eso, o un teléfono común y corriente, por no mencionar las últimas generaciones de celulares que toman fotos y poseen una pantalla de televisión.

La preponderancia del inglés surge, por supuesto, del desarrollo económico y militar de países como Estados Unidos y Gran Bretaña —fundamentalmente del poder de Washington—, a los que se unen naciones de lenguas muy poco comunes como el noruego, el sueco, el danés y otros que se ven en la necesidad de emplear ese idioma para que los entiendan.

Actualmente, solo el 11% de la población mundial tiene acceso a la red de redes y el 90% de los usuarios vive en los países industrializados. En el Tercer Mundo todavía falta mucho para considerar que el ciberespacio es un elemento realmente globalizado, sobre todo en África.

La "brecha digital", por tanto, no es más que el reflejo de la brecha en el dominio de los conocimientos, el abismo entre la opulencia y la miseria, entre el desarrollo y el subdesarrollo. Hay que eliminarla para que la Tierra sea un poco más equitativa y un poco más humana.

 

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