Crean regulaciones urbanísticas para
municipios costeros

La reciente aprobación por la Asamblea de gobierno en la capital cubana de regulaciones urbanísticas especiales permitirá reducir el impacto de los fenómenos atmosféricos en los municipios del litoral norte.

Ante las penetraciones del mar e inundaciones asociadas a ciclones e intensas lluvias, que cada año azotan al país y en particular al occidente, resultó necesario adoptar un grupo de medidas permanentes para preservar instalaciones sociales y habitacionales en las zonas bajas costeras.

El alcance de este empeño abarca a Playa, Plaza de la Revolución, Centro Habana, Habana Vieja y Habana del Este, desde Bajos de Santa Ana hasta el Rincón de Guanabo, donde por causa de desastres naturales periódicamente se producen daños en viviendas, centros del Estado, vías y en las redes técnicas soterradas y aéreas.

Especialistas de la Dirección Provincial de Planificación Física explicaron que con las regulaciones se evita la edificación o ampliación de inmuebles u cualquier tipo de obra vulnerable a las penetraciones del mar y a las inundaciones.

También se pretende preservar los valores históricos, arquitectónicos, urbanísticos y culturales existentes en esa franja costera.

El conjunto de normativas y disposiciones que en su última sesión ordinaria aprobó el gobierno en la capital permitirá organizar, integrar y reglamentar las acciones constructivas en las zonas señaladas, y la situación de las áreas y espacios públicos con su mobiliario urbano.

Se incluyen las funciones y actividades definidas por el Plan General de Ordenamiento Territorial de Ciudad de La Habana, y el empleo de soluciones ingenieras que logren minimizar los impactos de las penetraciones del mar.

Por ejemplo, en los lugares de la franja costera que se desocupen por cualquier causa, no se permitirá la ubicación de nuevas instalaciones permanentes, excepto en los casos debidamente justificados por utilidad pública o de interés social.

Según las regulaciones, en las áreas de mayor riesgo se prohíben construcciones residenciales o de alojamiento.

Graves daños materiales ocasionó en octubre último el huracán Wilma sobre los cinco municipios costeros de la capital, de ahí la necesidad de fomentar una cultura de preservación de su mobiliario urbanístico, redes y vías. (AIN)

 

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