MÉXICO, 13 de febrero (PL).
— La expulsión de 16 cubanos de un hotel propiedad de una cadena
estadounidense, ocurrida hace hoy 10 días, puso al descubierto
"la inagotable impericia" de la Cancillería mexicana,
afirmó aquí el investigador Guillermo Zepeda.
En lo interno, el incidente volvió a
mostrar a un gabinete desarticulado, mientras que en lo
internacional significó un episodio más en el deterioro progresivo
de las relaciones México-Estados Unidos, sostuvo.
En un análisis sobre lo sucedido, el
experto del Centro de Investigación para el Desarrollo A.C.
recordó que inicialmente la Secretaría de Exteriores intentó
trivializar el asunto, al considerarlo una cuestión entre
particulares.
Pero dada la serie de acontecimientos
que han tensado al máximo los vínculos estadounidenses-mexicanos,
"este incidente no podía ser minimizado", subrayó en el
texto, publicado este domingo en el diario Milenio.
La expulsión de funcionarios
cubanos, que viajaron para celebrar una reunión de información con
hombres de negocios estadounidenses, y la incautación del pago
anticipado hecho al hotel por sus servicios generó aquí protestas
de diversos sectores.
Legisladores, candidatos
presidenciales y dirigentes de partidos políticos coincidieron
durante la pasada semana en considerar una afrenta a la soberanía
de México la aplicación en el país de una ley extraterritorial
estadounidense, la llamada Helms-Burton.
Sin embargo, la opinión no fue
compartida por el jefe de la diplomacia mexicana, Luis Ernesto
Derbez, quien estimó peligroso responder a Washington de forma
precipitada en circunstancias como las generadas por el nuevo
incidente.
Por su parte, el Movimiento Mexicano
de Solidaridad con Cuba (MMSC) protestó ante la Cancillería por lo
sucedido y exigió al gobierno federal una respuesta digna ante la
política injerencista de Estados Unidos.
El MMSC comenzó sus acciones de
protesta el pasado martes, con la clausura simbólica del Sheraton
María Isabel, y uno de sus dirigentes, Jesús Escamilla, anunció
que esta semana realizarán otras acciones solidarias con la Isla.
La escandalosa expulsión de la
delegación cubana, el 3 de febrero último, fue ordenada por el
Departamento del Tesoro norteamericano, según explicó el propio
gerente de la instalación hotelera.