LONDRES, 13 de febrero
(PL). — La prensa londinense crítica hoy la
golpiza propinada por militares británicos a adolescentes iraquíes
y pide castigo para los responsables de esas actividades que
empañan la imagen de las fuerzas armadas.
El escándalo se desató tras
publicarse un video en que ocho soldados británicos pegan y patean
sin compasión a cuatro jóvenes en la sureña localidad de Basora,
la segunda en importancia de Iraq.
En la filmación de tres minutos,
realizada por un cabo del ejército, aparecen imágenes en que los
muchachos son golpeados hasta caer al suelo, donde les propinan
puntapiés hasta entre las piernas.
La revelación de esos abusos es
recogida esta jornada por casi toda la prensa capitalina con
diversos comentarios y editoriales.
El diario The Guardian arremete
contra ese tipo de maltratos y pide un castigo ejemplar y con
rapidez para los uniformados abusadores.
The Guardian destaca que ya las
tropas británicas no tienen la imagen de fuerzas de mantenimiento
de paz presentada de forma halagadora como una policía de cercanía
y "boy scouts".
Por su parte, el periódico The
Independent califica el video, considerado legítimo por el
Ministerio de Defensa, de regalo para los enemigos del gobierno.
Esa publicación señala que ante ese
tipo de maltratos no se ha asumido una actitud consecuente, sino que
se ha actuado con lentitud.
En tanto, The Times puntualiza que lo
más triste de todos esos golpes en la cabeza y diversas partes del
cuerpo es que no se registraron en medio de un combate.
También se refiere al terrible
efecto que causarán esas imágenes cuando se divulguen en el mundo
árabe.
Pero según la cadena de radio y
televisión londinense BBC, ese video esta siendo trasmitido por la
televisión árabe y algunos clérigos chiítas han declarado que es
una prueba de la hipocresía del gobierno británico, al declarar
que está en Iraq para llevar la libertad y democracia.
Las críticas de la prensa se
registran después que el Ministerio de Defensa anunció la víspera
que investigará los abusos cometidos por esos militares.
Ello pone de manifiesto la
desconfianza en las medidas que aplica el gobierno contra los
uniformados desplegados en territorio iraquí que infligen maltratos
a los civiles.
Tras la invasión en marzo de 2003,
Gran Bretaña mantiene destacados en ese país más de ocho mil
soldados.