ROMA, 13 de febrero (PL).
— El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, desató hoy un
nuevo escándalo al compararse con Jesucristo en la campaña
mediática que realiza de cara a las elecciones del próximo 9 de
abril.
El pasado viernes, el presidente
Carlo Azeglio Ciampi disolvió el parlamento y Berlusconi convocó
los anunciados comicios.
Desde entonces, el primer ministro
comenzó a compararse con personalidades históricas, como el
emperador francés Napoleón Bonaparte. Dijo que sólo Napoleón
hubiera realizado una gestión al frente del gobierno italiano mejor
que la suya.
Inconforme con ese paralelo, el
también hombre más rico de Italia fue más lejos y se llamó el
Jesucristo de la política, presentándose como una víctima que lo
soporta todo y se sacrifica por sus semejantes.
Esas autoalabanzas fueron
acompañadas de ácidas agresiones a sus rivales y de la revelación
de que un sondeo de un periódico estadounidense lo daba como
ganador en la consulta popular legislativa.
Según las últimas encuestas, la
coalición opositora Unión aventaja en cinco puntos a Casa de las
Libertades, del primer ministro.
Las declaraciones de Berlusconi —para
las cuales usa los tres canales de televisión de su propiedad—
desataron un nuevo escándalo y sus embestidas fueron respondidas
por la oposición.
El partido de centro-izquierda La
Margarita, integrante de la Unión, también usó las comparaciones
y consideró que la utilización de Jesucristo en esos menesteres
constituye una blasfemia similar a la publicación de las
caricaturas de Mahoma.
Mientras, otra de las agrupaciones de
la coalición opositora ironizó al responder que una encuesta
efectuada en Papuasia por unos amigos dio como vencedora a la Unión
con 20 puntos de ventaja.
Las comparaciones del primer ministro
llegaron a ser calificadas de "locura" por sus aliados en
declaraciones a la prensa italiana.
También fueron recogidas por la
prensa europea, entre ellos diarios británicos que incluso
reflejaron que la oposición calificó de grotesca la semejanza de
Berlusconi con Jesucristo.