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Entrevista a Daniel Ortega
El neoliberalismo ha significado un genocidio
económico y social
Afirma que se están
dando las condiciones para el retorno al gobierno del FSLN
ORLANDO ORAMAS LEÓN
internacionales@granma.cip.cu
Tres
lustros después de perder el poder en las urnas, tras duros y
sangrientos años de enfrentamiento a la guerra financiada y armada
por Estados Unidos, el Frente Sandinista de Liberación Nacional
(FSLN) aspira otra vez a poder gobernar en momentos que se antojan
particulares para América Latina y la propia Nicaragua.
Así lo afirma a Granma
Daniel Ortega, candidato a la presidencia y secretario general del
FSLN, quien visitó recientemente La Habana, y participó junto a
más de un millón de cubanos en la histórica marcha frente a la
Oficina de Intereses de Estados Unidos.
De antemano le provoco
con la noticia de que Nicaragua, según fuentes oficiales, logró
este año exportaciones por alrededor de mil millones de dólares,
todo un récord. ¿Significa que el modelo económico beneficia
al país?
DO: En Nicaragua
llevamos años de ejecución del modelo económico neoliberal, que
sirve a las transnacionales y algunos grupos locales vinculados a
tales intereses. Estos años están marcados por la contención de
la inflación y otros índices macroeconómicos vinculados a la
incondicionalidad a los dictados del Fondo Monetario Internacional.
En tal sentido está la
prohibición de incrementar los salarios, el abandono de políticas
sociales y la ausencia de créditos a los pequeños y medianos
productores, los más afectados por medidas aperturistas.
Con tales premisas, el
aumento de los ingresos por las exportaciones responde a una
coyuntura, como ocurre con el precio del café, y ahora del azúcar,
pero no al incremento de la producción. También a la maquila, que
no le deja nada al país, salvo salarios de miseria y explotación.
Pero recuerda que este crecimiento ocurre con un dólar devaluado.
El gobierno subsidia a
los grandes productores, pero tiene en el abandono a los
trabajadores. Recuerdo que el Banco Mundial hizo loas a las
conductas económicas aplicadas en Bolivia y Nicaragua. Ya sabemos
qué pasó en la nación andina.
¿Cuál es el saldo
en Nicaragua?
DO: Mientras los
reportes oficiales hablan de crecimiento económico, el 70% de la
población vive en la pobreza y de ese segmento el 40% lo hace en
condiciones extremas. Más de un millón de niños y jóvenes dejan
de asistir anualmente a la escuela, mientras la llamada salud
pública para muchos resulta apenas recibir una receta y no poder
pagar el medicamento y mucho menos análisis, una tomografía o
cirugía.
¿Explica eso que hoy
se haya multiplicado la emigración, incluso a niveles mucho mayores
que cuando los años más duros de la guerra con la contra?
DO: Se trata de un
genocidio económico y social, una guerra silenciosa y es por eso
que cuando seamos gobierno queremos levantar un censo para saber
cuántos niños, mujeres, hombres y ancianos murieron por falta de
acceso a la salud. Te aseguro que son miles durante estos años en
que fueron revertidas las conquistas de la revolución. Agrégale
que más de medio millón de nicas han emigrado a Costa Rica, y
otros lo hacen a Estados Unidos, El Salvador y Honduras, lo cual
está creando tensión en la región, incluso el incremento de la
xenofobia. Si un día la revolución erradicó el analfabetismo, hoy
día ronda el 35% de la población.
¿Qué cambia
entonces después de tres intentos del FSLN por volver al gobierno?
DO: Creo que las
condiciones para un cambio, como lo fue la revolución en 1979, no
se presentan todos los días. La respuesta pasa también por los
nuevos tiempos que corren en América Latina. A veces el momento se
deja pasar. En este caso, después de 15 años de batallar desde
abajo, se han creado las condiciones para que el FSLN alcance la
victoria. Es un reto duro, con Estados Unidos como el contrincante
que siempre se las arregla para conseguir la unidad de la derecha.
Ya están levantando el miedo del regreso de la guerra y los años
de bloqueo, pero del otro lado están las secuelas sociales de un
modelo neoliberal que hace aguas y expande la conciencia social.
Un triunfo sandinista no
estaría aislado en el contexto latinoamericano como en 1979, aunque
ahora está en el poder una administración que es heredera de
aquellos gobiernos de Ronald Reagan y Bush padre que hicieron la
guerra. El avance obtenido en las anteriores elecciones municipales
nos da razones para un mayor optimismo tras alcanzar 87 alcaldías.
Tenemos que romper el miedo y ganar a los indecisos para hacer
realidad el cambio, que estará en sintonía con las necesidades
acumuladas en el país, y los nuevos vientos que soplan en el
continente. |