CARACAS, 27 de enero (PL).—
Venezuela informó hoy que tiene información confidencial,
debidamente comprobada, de actividades de espionaje de funcionarios
de la misión militar estadounidense en el país.
Interrogado sobre la reciente
detención de varios oficiales venezolanos que pasaban información
al agregado naval estadounidense, John Correa, el vicepresidente del
país, José Vicente Rangel, afirmó que esa actuación no le causó
sorpresa.
"La misión militar
norteamericana estuvo totalmente involucrada en el golpe de Estado
del 11 de abril (de 2002). Me consta porque yo era ministro de la
Defensa y la Misión Militar (de Estados Unidos) estuvo en el quinto
piso del Ministerio de la Defensa", apuntó.
Rangel dialogó con periodistas en el
camposanto de El Encontrado, en ocasión del aniversario de la
clausura del campo de concentración de Auschwitz, Polonia.
Según revelaciones del diario local
VEA, el funcionario estadounidense involucrado en el caso de
espionaje abandonó el país luego de organizar la fuga de varios de
los oficiales.
El general Melvin López, inspector
general de la Fuerza Armada Nacional, indicó al respecto que se
inició una investigación judicial del caso.
La televisora multinacional Telesur
identificó a los capitanes de navío Ernesto Carraqueño y José
Santín, el capitán de corbeta José Rodríguez Vásquez y los
tenientes de navío Francisco Ferrer y José Ignacio Plaza.
De acuerdo con las revelaciones,
Correa, bajo el manto diplomático, reclutó a los oficiales
venezolanos para los servicios de inteligencia estadounidenses y era
el encargado de pasar la información recibida a Washington.
Según adelantos los informes eran
relativos al tipo de armamento y operatividad de las unidades
navales, así como informaciones secretas y de seguridad de otros
componentes de las fuerzas armadas.
Fuentes locales identificaron a
Correa como uno de los miembros de la Agencia Central de
Inteligencia vinculados al golpe de Estado de abril de 2002, que
intento apartar del poder al presidente Hugo Chávez.
Al funcionario estadounidense se le
vincula con la insubordinación de varios oficiales venezolanos que
protagonizaron acciones públicas en la Plaza Altamira de la
capital, en un intento de promover la insubordinación.