Premio Casa de las Américas 2006

De gala las letras cubanas

Premios también para Brasil, Perú y Guyana

Sonia Sánchez
sonia.sh@granma.cip.cu

Las letras cubanas se engalanaron una vez más al triunfar dos autores del patio en igual número de los géneros convocados para la edición 47 del Premio Casa de las Américas 2006, cuyos resultados fueron dados a conocer ayer, en la sede de la institución, en esta capital.

Foto: JOSÉ M. CORREAÁngel Santiesteban a la izquierda y Abel Sierra Madero a la derecha.

En el certamen, celebrado del 16 al 26 de enero y en el que concursaron 546 obras, Ángel Santiesteban logró el éxito en cuento mediante Dichosos los que lloran, en tanto Abel Sierra Madero lo consiguió con el ensayo histórico-social Del otro lado del espejo. La sexualidad en la construcción de la nación cubana.

El jurado coincidió en que la obra de Santiesteban destaca por la creación de un universo carcelario violento y a la vez humano, narrado desde una escritura distante y objetiva que en ningún momento plantea juicios moralizantes y en su lugar da una descarnada descripción de ese mundo oscuro para quien lo padece pero iluminador para quien lo lee.

A Del otro lado del espejo... se le señaló, entre otros reconocimientos, el mérito de invocar una de las principales características del género, la de desplegar la controversialidad de ciertos temas sensibles, para avanzar en discusiones propias.

"Es un libro sobre el hombre en circunstancias límites realizado por medio de entrevistas a gentes conocidas, visitas a prisiones y experiencias personales. No quiere decir que sea el mejor, sino el que más gustó al jurado", comentó a la prensa Santiesteban.

"Es una mirada a la sexualidad que se va del centro hegemónico del poder occidental. La sexualidad en Cuba es una línea que trabajo desde hace 10 años", dijo Sierra Madero (investigador de la Fundación Fernando Ortiz), quien valoró la importante dimensión del Premio Casa de las Américas.

Arturo Corcuera, de Perú, obtuvo el premio en poesía con A bordo del arca, por la riqueza de sus metáforas, y la profundidad y humor con que las mismas son tratadas; por la búsqueda de un lenguaje lírico original; la conjunción lograda entre memoria individual y memoria colectiva del continente y por la poetización de un bestiario latinoamericano de dimensiones metafóricas cercanas a lo fantástico.

En literatura brasileña se alzó Ricardo Rezende Figueira por Pisando fora da própria sombra. A escravidao por divida no Brasil contemporaneo, cuya excelencia, a juicio del tribunal, reside en la forma única como combina el análisis sociológico lúcida y sólidamentre fundamentado, y la vehemencia de la injusticia social.

Las palmas en literatura caribeña en inglés o creole correspondieron a Suspended Sentences, de Mark McWatt, de Guyana, obra que se distingue por el modo en que conjuga lo mágico y lo real, disipando las fronteras entre ambas instancias y por la presencia de temas característicos de la literatura del área reflejados a través del prisma de diferentes etnicidades, de modo que el conjunto de relatos no solo constituye una excelente muestra literaria por su valor estético, sino un documento revelador sobre el Caribe.

Retamar reveló los Premios Honoríficos de poesía José Lezama Lima, de narrativa José María Arguedas y de ensayo Ezequiel Martínez Estrada, que se conceden por sexta ocasión, en este caso a títulos publicados durante el 2004.

El primero de ellos fue INRI, de Raúl Zurita (Chile), una conmovedora parábola de un universo de valores humanos cuyos enemigos no pudieron destruir, en que las voces de Neruda y Huidobro parecen escucharse por debajo de estos versos de indudable amor a su nación.

Marcio Veloz Maggiolo (República Dominicana) mereció el José María Arguedas por La mosca soldado, que recupera el universo del Caribe desde una perspectiva en que se funden la realidad y los mitos, la antropología y la investigación policial.

La universidad en el siglo XXI. Para una reforma democrática y emancipadora de la universidad, de Boaventura de Sousa Santos (Portugal), obtuvo el Ezequiel Martínez Estrada por abordar polémicamente un tema de preocupación universal —aunque ejemplificando sobre todo con la experiencia brasileña—en que se condensan algunas de las disputas más intensas en el campo de las actuales políticas públicas.

 

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