Los más de 300 mil habitantes de esa
ciudad, en el oriente de Cuba, extremarán, desde el primer mes
del 2006, las medidas de ahorro de agua ante el asomo de
una larga sequía.
Esto se debe principalmente a
las reducidas capacidades de los tres embalses que tributan a la
capital provincial, que ahora acumulan de conjunto menos de 27
millones de metros cúbicos del preciado líquido.
La situación climática persiste en
casi todo el territorio y, de no llover, las reservas de agua apenas
alcanzarían para 180 días mediante los diferentes sistemas de
distribución a la población.
Las presas destinadas al suministro
de agua a la ciudad holguinera colapsaron indistintamente en el 2005
por los efectos de la prolongada sequía, situación ante la cual la
población elevó su cultura en el ahorro del vital medio.
Ante los vaticinios de que
continuará la sequía en Cuba, con las incidencias más severas en
las provincias de Holguín, Camagüey y Las Tunas, los holguineros
desde ya se adelantan y aplican un programa de medidas para reducir
salideros y gastar solo lo necesario. (AIN)