¡Fidel, este es tu pueblo!

Angel Rodríguez Alvarez

Foto: Ismael FranciscoNo se necesita ser un experto para comprender que una movilización como esta, superior al millón de personas y organizada en apenas horas, solo puede lograrse cuando detrás hay un pueblo unido, con sólidas motivaciones, fuertemente identificado con su dirección política y dispuesto a luchar contra patrañas e injusticias y a defender, a cualquier precio, su independencia, soberanía y las conquistas sociales y económicas actuales y por venir

Los cubanos continúan protagonizando hoy un  testimonio irrefutable de su firme pensamiento en torno a la más reciente provocación de la administración norteamericana y de la descarada manipulación del proceso contra el terrorista Luís Posada Carriles.

Ya pasaron las seis horas de marcha, y el mar de pueblo digno y combativo no pone fin a sui enérgica protesta contra la nuevas provocaciones del Gobierno de Estados Unidos. Si lo que pretendieron el Imperio y su  oficina de Intereses en La Habana era tomar la temperatura a la situación política insular, lo lograron: el Malecón está al rojo vivo.

Foto: Ismael FranciscoEl nuevo provocador jefe de la Sección estadounidense ya habrá sacado sus primeras conclusiones acerca de la unidad y la madurez política de un país que, frente a las altanerías del enemigo, no pierde la cordura y los estribos.

El pueblo de Cuba ha aprendido a lidiar con la prepotencia yanqui y jamás se ha dejado llevar por impulsos emotivos. Hace mucho aprendió a seleccionar el terreno, las formas y los medios para defender sus derechos y principios y hacerlo, como siempre, de manera victoriosa.

La enérgica y pacífica marcha de los capitalinos, realizada en representación de millones de compatriotas de toda la Isla, envía un claro mensaje Washington y la mafia cubano-americana de Miami.

Foto: Ismael FranciscoNo se necesita ser un experto para comprender que una movilización como esta, superior al millón de personas y organizada en apenas horas, solo puede lograrse cuando detrás hay un pueblo unido, con sólidas motivaciones, fuertemente identificado con su dirección política y dispuesto a luchar contra patrañas e injusticias y a defender, a cualquier precio, su independencia, soberanía y las conquistas sociales y económicas actuales y por venir.

Quienes continúan haciendo temblar los cristales de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana no forman parte de una masa amorfa e improvisada, una chusma, como a la Casa Blanca le gusta calificar. Es toda una población, heredera de las tradiciones de combate de mambises y rebeldes; fogueada en la lucha contra bandidos; en Girón, la Crisis de Octubre y en las misiones internacionalistas militares y civiles llevadas a cabo en ayuda de decenas de pueblos hermanos.

Es el mismo pueblo que ha enfrentado durante 47 años, con firmeza ejemplar, campañas de calumnias y desinformación, planes terroristas, aislamiento diplomático, bloqueo económico, comercial y financiero por parte de la más poderosa potencia mundial.  Es el protagonista de una colosal  Batalla de Ideas, que también está dispuesto a defender esa obra a cualquier precio, hasta su última gota de sangre.

Ni la fraudulenta protección brindada a Posada Carriles, ni las provocaciones y los fantasiosos y agresivos planes de Bush harán a los cubanos cambiar el rumbo. Con esos siniestros planes solo conseguirá que cada vez más un mayor número de personas honradas y decentes de este mundo comprendan que el camino emprendido por Washington únicamente los puede conducir, aún más, al descrédito y la derrota. (AIN)

 

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