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Celima
Bernal
• A la salida de
una reunión en la Biblioteca Nacional, Julia Calzadilla, la
conocida escritora y traductora, me habló de algo muy interesante,
relacionado con los errores históricos de traducción, acuñados
por convención: La zapatilla de la Cenicienta era originalmente de vair
(vero, en español - piel de marta). El traductor de este cuento
oriental que llegó a Francia alrededor del siglo XVIII, entendió verre
(del francés vidrio, vaso). Pasó al inglés como glass, y
de ahí a nosotros como cristal. También Miguel de Unamuno,
en Soliloquio y conversaciones, trató acerca de un error de
este tipo: El ave fénix no es un animal; sino una palmera que
renace de sus cenizas; pero ave será siempre, por obra y gracia de
la convención.
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