Bush reitera pretexto y defensa de cruzada antiterrorista

WASHINGTON, 23 de enero (PL).—El presidente George W. Bush reiteró sus excusas sobre el terrorismo y la agresión a Iraq, afirmando que Estados Unidos está enfocado en "un tipo diferente de guerra que requiere nuevas tácticas".

Durante un discurso en el Coliseo de la Universidad del Estado de Kansas, el gobernante argumentó que su cruzada antiterrorista global necesita una combinación de poder militar y una ajustada recolección de datos de inteligencia.

Debemos anticipar los golpes y analizar las amenazas antes que ellos nos causen el daño, señaló.

Tenemos que perseguir a los extremistas en todas las esquinas oscuras del mundo donde podamos ubicar a los agentes enemigos, proclamó Bush, a la vez que reiteró el concepto de que considerará como complicidad con el terrorismo a cualquier Estado que ofrezca refugio o acoja a cualquier terrorista.

Una vez más, el primer mandatario defendió su polémico programa de espionaje nacional, y comentó que no desechará ninguna gestión para convencer a la nación de que es una herramienta necesaria de lucha de su Gobierno.

Yo quiero que las personas entiendan por qué yo tomé la decisión de supervisar llamadas telefónicas y correspondencias. Si un miembro de Al Qaeda llama a Estados Unidos, necesitamos saber por qué, apuntó el estadista citado en informativos.

También el ex director de la Agencia Nacional de Seguridad, el general Michael Hayden, y el Secretario de Justicia Alberto Gonzales respaldaron recientemente el programa de fisgoneo interno.

No obstante, el Servicio de Investigaciones del Congreso (SIC) recalcó que el plan de espionaje sin orden judicial impuesto por Bush, representaría probablemente una práctica ilegal en Estados Unidos.

Según el gobernante, los vastos poderes ejecutivos certificados por el Senado después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, le confieren autoridad para efectuar actividades de vigilancia extrema.

No obstante, el informe del SIC afirma que el argumento jurídico de la Administración republicana no parece tener fundamentos sólidos, y es poco probable que un tribunal ratifique explícitamente las operaciones de vigilancia electrónica contra la ciudadanía.

También, un grupo de jueces federales expresó preocupación sobre la decisión del Gobierno relacionada con el controversial plan de escuchas sin permiso de tribunales, un hecho revelado por la prensa a finales del año pasado.

El último escándalo originado en la Casa Blanca cobró fuerza tras la denuncia de abogados que impugnarán la licitud de intercepciones telefónicas a presuntos cómplices de terrorismo.

 

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