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Diálogo con el Embajador de Irán
Formar crisis es jugar a perder
ELSON CONCEPCIÓN
PÉREZ
Hablar
de la supuesta crisis actual referida al tema nuclear iraní, es
igual que si lo hiciéramos de los derechos humanos o de la
democracia. Todo pasa por el prisma de Occidente. Es un invento del
Gobierno de los Estados Unidos y de los europeos.
El origen de todo el
problema es la nueva colonización que Occidente quiere imponer a
los pueblos del Tercer Mundo.
Así expresó, de manera
serena pero enfática, el embajador de la nación persa, Ahmad
Edrisian, en diálogo con Granma.
¿Qué pretende Irán
con su programa nuclear?
Irán es miembro de la
Agencia Internacional de Energía Atómica y es un Estado firmante
del Tratado de No Proliferación Nuclear.
Estamos por la
abolición de todas las armas atómicas y defendemos el derecho que
tenemos como país de investigar y desarrollar la energía nuclear
con fines pacíficos, para ponerla al servicio del desarrollo
científico, de la medicina, la agricultura, el medio ambienteÁ
¿Cómo se expresa
esa intención iraní?
Llevamos dos años y
medio conversando al respecto con los representantes de la Unión
Europea, la llamada troika (Alemania, Francia e Inglaterra).
El diálogo tiene como
base crear un ambiente de confianza y quitar toda preocupación
internacional sobre el tema, a la vez que defendemos el derecho
legítimo del desarrollo nuclear pacífico en el marco de la AIEA y
del Tratado de No Proliferación.
Para lograr tal objetivo
Irán suspendió hace dos años toda su actividad nuclear.
Nuestra colaboración
con la AIEA es clara: hemos admitido y recibido hasta más de 1 500
inspectores por día que han monitoreado todas las actividades de
nuestras plantas. Allí están instaladas las cámaras de esa
agencia, sin que alguna vez se evidenciara algún desvío dentro del
programa nuclear.
Pero hay más: nuestro
presidente Mahmoud Ahmadinejad ha reiterado que Irán está
dispuesto a recibir colaboración internacional para su desarrollo
nuclear pacífico. No tenemos nada que temer. Podemos mostrar todas
nuestras plantas, todas sus actividades. No hay nada oculto, ni
confidencial.
Cualquier vía que pueda
crear y mantener ese ambiente de confianza ha sido recorrido por
Irán. Esperamos que los europeos y los norteamericanos reconozcan
nuestro derecho, que es el de todos los países firmantes del
Tratado de No Proliferación nuclear, a desarrollar energía nuclear
con fines pacíficos.
Incluso, el artículo 4
de ese Acuerdo obliga a los países firmantes que tienen esa
tecnología a ayudar a los países que no la tienen y quieren
desarrollarla.
¿Y entonces, por
qué la crisis?
Lamentablemente,
después de dos años los europeos no quisieron reconocer ese
derecho legítimo de Irán y en sus propuestas nos ignoran por
completo.
En realidad,
esperábamos otra actitud por parte de Europa. De todas formas,
tenemos la disposición de conversar y negociar con los europeos y
con otros países, pues nuestra decisión, repito, es la de crear un
ambiente pleno de confianza, no de confrontación.
Tanto es así que
recientemente iniciamos una actividad limitada en las
investigaciones nucleares en nuestras plantas, previa coordinación
con la AIEA.
¿Para enriquecer el
uranio?
Debo aclarar una vez
más que esas investigaciones no se relacionan con el
enriquecimiento del uranio, labor que todavía no hemos comenzado, a
pesar de que es uno de nuestros derechos.
Está claro que el
escándalo que han pretendido armar en Occidente respecto al tema
nuclear iraní es totalmente ficticio.
Es algo medieval hablar
de que Irán no tiene el derecho a realizar investigaciones
científicas sobre la energía nuclear. ¿O es que acaso los pueblos
del Tercer Mundo tienen que estar privados del uso de esa energía
con fines pacíficos, para el desarrollo?
Lo que pasa es que
Occidente quiere monopolizar esa tecnología y así venderla con
precios muy caros a los países subdesarrollados.
¿Pero hay amenazas
con el Consejo de Seguridad?
Podemos definir la
actitud de Irán así: primero, no hemos comenzado el
enriquecimiento del uranio; segundo, el Parlamento iraní aprobó
recientemente una ley que dice que si el país es llevado ante el
Consejo de Seguridad de la ONU por este chantaje de Occidente, toda
la colaboración con la AIEA se romperá. Obviamente, seguiremos
como país firmante el Tratado de No Proliferación.
La amenaza de llevar el
tema ante el Consejo de Seguridad no tiene base legal, persigue
objetivos políticos.
De todas formas, el
Consejo de Seguridad no es el fin del mundo e Irán está decidido a
defender sus legítimos derechos.
Advertimos que llevar a
Irán ante el Consejo de Seguridad crea una nueva crisis, esta vez
real, en vez de eliminar la que artificialmente ha creado Occidente.
El mundo debe darse
cuenta de que los europeos y Estados Unidos están haciendo juicios
sobre una "supuesta intención" de Irán de desarrollar la actividad
nuclear. Sacan conclusiones sobre supuestos, sin ninguna base real.
Los gobiernos europeos
sabrán en lo adelante que sus beneficios no se logran con formar
escándalos y armar crisis artificiales. Deben ser inteligentes y
caminar con mucho cuidado. Esperamos que cada vez haya más
seguridad en el mundo. Formar crisis es jugar a perder. Los
problemas tienen que resolverse con conversaciones.
Irán está dispuesto a
dialogar con los europeos, con los Países No Alineados, y con
todos.
¿Hay otros
argumentos?
Recordemos que las armas
nucleares que posee Occidente servirían para destruir el mundo
completo más de diez veces.
Israel, por ejemplo,
posee decenas de ojivas nucleares y es una amenaza para la seguridad
regional y mundial. Nunca la AIEA ha comprobado o monitoreado esa
actividad. Nadie dice nada al respecto.
Esto es igual a lo que
pasa con los temas de los derechos humanos y la democracia, es
decir, el modelo que quieren imponer a los países del Tercer Mundo.
Y valdría la pena
preguntarse y cuestionar cómo es posible que quienes hacen guerras,
lanzan bombas, fabrican armas nucleares por miles, torturan en
cárceles, espían los teléfonos, en fin, los mayores violadores de
los derechos humanos en el mundo, puedan tratar de imponer su modelo
a los demás.
Estados Unidos no debía
hablar de derechos humanos ni de democracia, cuando sus gobiernos
financiaron y apoyaron las dictaduras militares en América Latina y
otros continentes.
La actitud del pueblo
iraní es la de los pueblos del mundo que ya han despertado y no van
a aceptar más la colonización.
La posición del
Gobierno y del pueblo iraní se resume en:
Lograr la paz y la
seguridad en el mundo. Estamos en contra del terrorismo en todos los
campos. Somos defensores reales de los derechos humanos. Estamos en
contra de la proliferación de armas de destrucción masiva y
exigimos el desarme total y completo.
Además, la República
Islámica de Irán trabaja porque la cooperación Sur—Sur sea una
realidad. |