Diálogo con el Embajador de Irán

Formar crisis es jugar a perder

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ

Foto: JOSÉ M. CORREAHablar de la supuesta crisis actual referida al tema nuclear iraní, es igual que si lo hiciéramos de los derechos humanos o de la democracia. Todo pasa por el prisma de Occidente. Es un invento del Gobierno de los Estados Unidos y de los europeos.

El origen de todo el problema es la nueva colonización que Occidente quiere imponer a los pueblos del Tercer Mundo.

Así expresó, de manera serena pero enfática, el embajador de la nación persa, Ahmad Edrisian, en diálogo con Granma.

¿Qué pretende Irán con su programa nuclear?

Irán es miembro de la Agencia Internacional de Energía Atómica y es un Estado firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear.

Estamos por la abolición de todas las armas atómicas y defendemos el derecho que tenemos como país de investigar y desarrollar la energía nuclear con fines pacíficos, para ponerla al servicio del desarrollo científico, de la medicina, la agricultura, el medio ambienteÁ

¿Cómo se expresa esa intención iraní?

Llevamos dos años y medio conversando al respecto con los representantes de la Unión Europea, la llamada troika (Alemania, Francia e Inglaterra).

El diálogo tiene como base crear un ambiente de confianza y quitar toda preocupación internacional sobre el tema, a la vez que defendemos el derecho legítimo del desarrollo nuclear pacífico en el marco de la AIEA y del Tratado de No Proliferación.

Para lograr tal objetivo Irán suspendió hace dos años toda su actividad nuclear.

Nuestra colaboración con la AIEA es clara: hemos admitido y recibido hasta más de 1 500 inspectores por día que han monitoreado todas las actividades de nuestras plantas. Allí están instaladas las cámaras de esa agencia, sin que alguna vez se evidenciara algún desvío dentro del programa nuclear.

Pero hay más: nuestro presidente Mahmoud Ahmadinejad ha reiterado que Irán está dispuesto a recibir colaboración internacional para su desarrollo nuclear pacífico. No tenemos nada que temer. Podemos mostrar todas nuestras plantas, todas sus actividades. No hay nada oculto, ni confidencial.

Cualquier vía que pueda crear y mantener ese ambiente de confianza ha sido recorrido por Irán. Esperamos que los europeos y los norteamericanos reconozcan nuestro derecho, que es el de todos los países firmantes del Tratado de No Proliferación nuclear, a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos.

Incluso, el artículo 4 de ese Acuerdo obliga a los países firmantes que tienen esa tecnología a ayudar a los países que no la tienen y quieren desarrollarla.

¿Y entonces, por qué la crisis?

Lamentablemente, después de dos años los europeos no quisieron reconocer ese derecho legítimo de Irán y en sus propuestas nos ignoran por completo.

En realidad, esperábamos otra actitud por parte de Europa. De todas formas, tenemos la disposición de conversar y negociar con los europeos y con otros países, pues nuestra decisión, repito, es la de crear un ambiente pleno de confianza, no de confrontación.

Tanto es así que recientemente iniciamos una actividad limitada en las investigaciones nucleares en nuestras plantas, previa coordinación con la AIEA.

¿Para enriquecer el uranio?

Debo aclarar una vez más que esas investigaciones no se relacionan con el enriquecimiento del uranio, labor que todavía no hemos comenzado, a pesar de que es uno de nuestros derechos.

Está claro que el escándalo que han pretendido armar en Occidente respecto al tema nuclear iraní es totalmente ficticio.

Es algo medieval hablar de que Irán no tiene el derecho a realizar investigaciones científicas sobre la energía nuclear. ¿O es que acaso los pueblos del Tercer Mundo tienen que estar privados del uso de esa energía con fines pacíficos, para el desarrollo?

Lo que pasa es que Occidente quiere monopolizar esa tecnología y así venderla con precios muy caros a los países subdesarrollados.

¿Pero hay amenazas con el Consejo de Seguridad?

Podemos definir la actitud de Irán así: primero, no hemos comenzado el enriquecimiento del uranio; segundo, el Parlamento iraní aprobó recientemente una ley que dice que si el país es llevado ante el Consejo de Seguridad de la ONU por este chantaje de Occidente, toda la colaboración con la AIEA se romperá. Obviamente, seguiremos como país firmante el Tratado de No Proliferación.

La amenaza de llevar el tema ante el Consejo de Seguridad no tiene base legal, persigue objetivos políticos.

De todas formas, el Consejo de Seguridad no es el fin del mundo e Irán está decidido a defender sus legítimos derechos.

Advertimos que llevar a Irán ante el Consejo de Seguridad crea una nueva crisis, esta vez real, en vez de eliminar la que artificialmente ha creado Occidente.

El mundo debe darse cuenta de que los europeos y Estados Unidos están haciendo juicios sobre una "supuesta intención" de Irán de desarrollar la actividad nuclear. Sacan conclusiones sobre supuestos, sin ninguna base real.

Los gobiernos europeos sabrán en lo adelante que sus beneficios no se logran con formar escándalos y armar crisis artificiales. Deben ser inteligentes y caminar con mucho cuidado. Esperamos que cada vez haya más seguridad en el mundo. Formar crisis es jugar a perder. Los problemas tienen que resolverse con conversaciones.

Irán está dispuesto a dialogar con los europeos, con los Países No Alineados, y con todos.

¿Hay otros argumentos?

Recordemos que las armas nucleares que posee Occidente servirían para destruir el mundo completo más de diez veces.

Israel, por ejemplo, posee decenas de ojivas nucleares y es una amenaza para la seguridad regional y mundial. Nunca la AIEA ha comprobado o monitoreado esa actividad. Nadie dice nada al respecto.

Esto es igual a lo que pasa con los temas de los derechos humanos y la democracia, es decir, el modelo que quieren imponer a los países del Tercer Mundo.

Y valdría la pena preguntarse y cuestionar cómo es posible que quienes hacen guerras, lanzan bombas, fabrican armas nucleares por miles, torturan en cárceles, espían los teléfonos, en fin, los mayores violadores de los derechos humanos en el mundo, puedan tratar de imponer su modelo a los demás.

Estados Unidos no debía hablar de derechos humanos ni de democracia, cuando sus gobiernos financiaron y apoyaron las dictaduras militares en América Latina y otros continentes.

La actitud del pueblo iraní es la de los pueblos del mundo que ya han despertado y no van a aceptar más la colonización.

La posición del Gobierno y del pueblo iraní se resume en:

Lograr la paz y la seguridad en el mundo. Estamos en contra del terrorismo en todos los campos. Somos defensores reales de los derechos humanos. Estamos en contra de la proliferación de armas de destrucción masiva y exigimos el desarme total y completo.

Además, la República Islámica de Irán trabaja porque la cooperación Sur—Sur sea una realidad.

 

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