WASHINGTON, 17 de enero (PL).—
La aplicación de reformas en Estados Unidos a los planes de salud
Medicare y Medicaid, introducidas por el gobierno del presidente
George W. Bush, llevaron hoy a varios estados del país a declarar
una emergencia en el sector.
Tras dos semanas de aplicación del
nuevo sistema, los resultados son largas colas en las farmacias,
llamadas a teléfonos para recibir autorización y clientes a los
que no se les reconoce su derecho a recibir los beneficios de
algunos de los programas de salud.
Todo esto pone en peligro la
continuidad de medicamentos que son imprescindibles, lo que llevó a
más de 20 estados a asumir los gastos de los beneficiarios para
solucionar el problema.
Un artículo del diario The Miami
Herald apunta que miles de beneficiarios del plan de medicamentos de
Medicare a nivel nacional tuvieron dificultades para obtener sus
medicinas recetadas bajo el nuevo programa debido a una extensa
confusión.
Las reformas introducidas por el
gobierno en el Medicare fueron diseñadas presuntamente para proveer
cobertura a los consumidores, muchos de los cuales están agobiados
por los precios de las medicinas y no tienen cobertura de seguro
para pagarlas.
Aproximadamente 22 millones de
norteamericanos se han inscrito en estos planes privados
subvencionados de medicinas recetadas, pero ha habido confusión
administrativa, desinformación y falta de comunicación sobre el
plan, indica el Herald.
"Tenemos instrucciones de cada
una de las aseguradoras y cada una es diferente. Es una pesadilla
administrativa", manifestó Bob Gillis, uno de los propietarios
de Park Shore Pharmacy, de Miami Shores, en Florida.
Precisa el rotativo que "los que
más han sufrido son las personas que son elegibles para los dos
planes: el Medicare, para ancianos e incapacitados, y el Medicaid,
el programa de ayuda federal-estatal para los pobres.
Las penurias mayores la enfrentan la
gente pobre que se han perdido en los distintos sistemas de
computación, dijo Robert Hayes, presidente de Medicare Rights
Center, un grupo de apoyo del consumidor en Nueva York.
Las reformas del Medicare y el
Medicaid introducidas por el gobierno del presidente George W. Bush,
fueron duramente criticadas por la oposición demócrata y grupos de
derechos ciudadanos porque en su opinión favorecían a las grandes
empresas farmacéuticas.