PARÍS, 17 de enero (PL).—
La Justicia de Estrasburgo (en Alsalcia, noreste francés) investiga
a un alcalde y 28 policías acusados de incendiar un campamento de
refugiados croatas y rumanos.
Los hechos ocurrieron hace una semana
en Ensisheim, sur de esa región, cuando después de un control
policial a la instalación de tránsito, el alcalde, cuyas generales
se mantienen en reserva, fue sorprendido en el acto de prenderle
fuego.
En lugar de impedir el hecho, los
agentes se limitaron a retirar baterías y bombonas de gas del lugar
para que el incendio no se saliera de control, según el acta de
acusación.
El alcalde actuó al margen de la ley
para poner fin a un problema sanitario y a la ocupación ilegal del
terreno, dijo hoy un portavoz de la Fiscalía de Estrasburgo.
Observó, sin embargo, que provocar
un incendio no es un expediente adecuado para solucionar un problema
de estancia ilegal de personas sin domicilio fijo.
La ley en Francia obliga a los
municipios a poner terrenos públicos a disposición de personas en
tránsito.
Por su exceso de celo, todos los
involucrados en el siniestro arrostran penas que pueden llegar a 10
años de cárcel por incendio de propiedad ajena y el pago de una
multa de 150 mil euros (unos 180 mil dólares).