WASHINGTON, 9 de enero (PL).—
La firma de abogados Greenberg Trauring, empresa que estuvo bien
conectada al presidente George W. Bush y al ex lobista Jack
Abramoff, trata hoy de guardar distancia del escándalo de
corrupción que empaña a este último.
EX
LOBISTA JACK ABRAMOFF.
Según reporta el diario The New York
Times, el bufete ahora se presenta como víctima de este caso, al
alegar pérdidas debido a las turbias actividades de Abramoff, quien
la semana pasada se declaró culpable de conspiración, fraude y
evasión fiscal.
Los abogados de Greenberg Trauring
representaron a Bush a raíz de las irregularidades ocurridas en las
elecciones del año 2000 en La Florida. Entre sus letrados se
encuentra John Scalia, hijo del magistrado de la Corte Suprema de
Justicia Antonin Scalia.
En la década de los 90, la firma —fundada
en Miami— acopió dinero de un ejecutivo alemán para destinarlo a
candidatos políticos en Estados Unidos, con lo cual violó la
prohibición de solicitar financiamiento a extranjeros para
campañas electorales.
Luego, se vio obligada a pagar 77 mil
dólares al gobierno, para tapar esa violación.
"Pero, ninguna crisis ha sido
tan tóxica para Greenberg Trauring como el escándalo que involucra
a Abramoff, responsable de defraudar a clientes con decenas de
millones de dólares y de sobornar a funcionarios
gubernamentales", destaca The New York Times.
Sus acciones amenazan la misma
existencia del bufete, al dejarlo vulnerable a las demandas de
negligencia, aseguran abogados que siguen este caso.
"Algunos empleados de la firma y
otros que hacen negocios con ella sospechan que la cúpula de
Greenberg Trauring estaba consciente de las fechorías de
Abramoff", señala el artículo, pese a que los directivos de
la empresa se apresuraron a distanciarse del caso.
Incluso, prometieron cooperar con la
investigación, una práctica muy utilizada por las corporaciones
para limpiar su imagen.
"Una vez que ellos averiguan que
existe algún problema, se distancian completamente de la persona
que está involucrada. Para Greenberg Trauring, la maniobra al
parecer ha sido bastante eficaz", comentó el ex fiscal federal
David Schertler.
Al destaparse el escándalo Abramoff,
la empresa emitió un breve comunicado, en el cual señaló que hace
casi dos años el entonces lobista "dio muestras de una
conducta que se consideró inaceptable", y le fue exigida su
renuncia inmediata.
Greenberg Trauring fue fundada en
1967 en Miami, y en los sucesivos 10 años abrió unas 25 oficinas
con más de mil 500 abogados en diferentes ciudades. Su mayor
dependencia se encuentra ahora en Nueva York y no en La Florida.
Del escándalo también guarda
distancia el presidente Geroge W. Bush, cuyos fondos de campaña
durante la contienda electoral de 2004 engrosaron, en parte, gracias
a miles de dólares acopiados por Abramoff.
Según el portavoz del Comité
Nacional Republicano, Tracey Schmitt, Abramoff, su esposa, y la
tribu indígena Saginaw Chippewa donaron cada uno dos mil dólares
al binomio de Bush y el vicepresidente Richard Cheney.
En un evidente ardid para alejarse
del controversial caso, Schmitt prometió que el partido entregará
igual cantidad de dinero a la Asociación Estadounidense del
Corazón.
Pese a que Abramoff asistió a tres
recepciones en la Casa Blanca, el vocero de la mansión ejecutiva,
Scott McClellan, alegó que Bush no lo conoce.