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Rómulo Gallegos y Andrés Eloy Blanco
Clásicos venezolanos
para los lectores cubanos
Pedro
de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu
Los lectores cubanos
tendrán la oportunidad de acceder a autores clásicos venezolanos,
como Rómulo Gallegos y Andrés Eloy Blanco, durante la inminente XV
Feria Internacional del Libro Cuba 2006.
Rómulo Gallegos.
En formato de periolibro
será distribuida la novela Doña Bárbara, de Gallegos,
mientras que la poesía de Blanco llegará agrupada en el volumen Tierras
que me oyeron, preparado por la Editorial Arte y Literatura.
La próxima versión de la
Feria, que comenzará el 2 de febrero en La Habana y culminará el 5
de marzo en las provincias orientales, está dedicada a Venezuela. Por
tal razón, el Instituto Cubano del Libro, que ha contado con las
autoridades culturales de la nación bolivariana ha querido promover
la lectura de sus escritores más representativos.
Andrés Eloy Blanco.
Gallegos (1884-1969)
encarnó uno de los paradigmas del realismo en la narrativa
latinoamericana del siglo XX, aquel apegado a los dramas sociales
vinculados a la tierra y a la lucha del hombre por dominar la
Naturaleza.
Aunque ya se había hecho
conocer por Reinaldo Solar (1920) y La trepadora (1929),
fue Doña Bárbara (1929) la que logró conjugar los más clamorosos
éxitos entre el público y la crítica.
Tanto fue así que otras
apreciables producciones suyas, como Cantaclaro (1934), Canaima
(1935), La brizna de paja en el viento (1952) y El último
patriota (1957) no alcanzan a ser valoradas en la misma
dimensión.
Una de las más atendibles
observaciones sobre el valor de la novela, fue escrita por el crítico
venezolano Juan Liscano al decir que "con Gallegos culmina una etapa
de nuestra narrativa, aquella de inspiración nativista y
costumbrista, de corte realista, de lirismo descriptivo; cesa el
confinamiento naturalista; se toma del Modernismo cierta virtud
estetizante, cierta riqueza lingüística y adjetivante, lo subjetivo
queda relegado y el novelista se convierte en espejo de la realidad
multiforme de su país; geografía, fauna y flora, humanidad variada,
historia y destino".
El título del libro de
Blanco (1897-1955) coincide con el de su primer cuaderno de poemas,
editado en 1921, en el cual incluyó su célebre "Poema del Apure"
donde expresa: "¡Ahora siento el instante / que el Catire alucinante
/ eriza de tempestad, / cuando en tus aguas avanza, / buscando a punta
de lanza / su pesca de libertad ! // ¡Salve al pasar, noble río, /
vena azul, nervio bravío, / envidia del manantial, / cinta en paz,
foete en la guerra, / y en los llantos de mi tierra / rumoroso
lagrimal!"
Toda la poesía de Blanco
está recorrida por una exaltación lírica y un fiel reflejo de los
sentimientos populares y de justicia social, en un tránsito que
partió de las aguas rubendarianas de su época iniciática.
Al lector cubano quizá le
sea mucho más familiar el poeta de "Píntame angelitos negros", por
aquello de haber pasado a la canción en voces tan diversas como la
del sagüero Antonio Machín, el mexicano Pedro Infante o la
norteamericana Roberta Flack.
Como también asociarán
el drama de Doña Bárbara a la película mexicana que en 1943
filmó María Félix o a la telenovela protagonizada por nuestra
Raquel Revuelta.
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