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El virtuoso
Si lanzar es un arte, batear es un don. Lo demostró el hombre que más tiempo permaneció en la selección nacional de softbol
ORTELIO GONZÁLEZ
MARTÍNEZ
CIEGO DE ÁVILA.—A
Enrique Figuerola le hicieron desistir de sus sueños de pelotero y
luego se convirtió en una figura legendaria en los 100 metros
planos. Alberto Juantorena, desde pequeño, tuvo la ilusión de ser
un gran baloncestista y después deslumbró en las pistas.
Junto al Presidente Hugo Chávez Frías, después del encuentro amistoso.
En 1982, a Jesús
Echarte Leyva le dijeron que no podía integrar la escuadra avileña
de béisbol. "Dedícate a otro deporte. Tú no das pelotero", fue la
frase que le truncó la ilusión.
Cabizbajo se marchó del
estadio, tal vez pensando en que hasta ahí llegaba su vida como
deportista.
Por el don de los
hombres persistentes, de los que saben levantarse, volvió y se
dedicó al softbol, el deporte de su vida. Tan así es que militó
durante 23 años en la selección nacional. Para muchos ha sido el
mejor bateador cubano de ese deporte en todos los tiempos.
"Hay
que oír a cuantos puedan enseñarte, e incluso, a aquellos cuyas
opiniones nada aportan. De cada situación uno debe sacar las
mejores enseñanzas". Esa es su filosofía.
La magia del bateo fue uno de sus atributos.
Chuchi, como se le
conoce en los diamantes, dejó huellas en los terrenos por donde
pasó. De los 23 campeonatos nacionales cubanos efectuados hasta
ahora fue líder de bateo en 9.
"Siempre
me propuse metas superiores. Para mí, y lo digo con el riesgo de
que me tilden de inmodesto, batear 300 de average era como haber ido
a la competencia a perder el tiempo. Siempre buscaba promediar 400 o
más.
"Los
resultados no son solo del atleta. La familia influye, incluso, en
la formación y en eso le debo mucho a mi padre, quien es mi
principal censor, mi crítico cuando algo no sale bien."
¿Cuánto bateaste en
los campeonatos nacionales?
"Con
exactitud no puedo decirte, porque durante varios años, por esas
cosas que suceden, no se compilaba la actuación de nosotros en el
softbol."
¿Te hubiera gustado
más ser pelotero?
"En
un principio sí, pero me obligaron a abandonar ese deporte. En
1982, en mi primer campeonato provincial, promedié 338, y 435 en
los entrenamientos. Solo me llevaron a la preselección y yo quería
más. Con esos truenos..."
¿Esos truenos te
abrieron el camino?
"Fue
una suerte, un privilegio descubrir al softbol. Dicen que soy, junto
al ciclista Eliécer Valdés, el deportista avileño que más tiempo
permaneció en una preselección nacional."
Quienes asistimos a
presenciar algunos partidos pudimos observar que siempre tenías el
traje limpio, pulcro. ¿No sería este un signo de falta de
agresividad?
"Para
mí el juego es una fiesta. Y a las fiestas vas con tus mejores
atuendos. Dentro del juego fui agresivo cuando debía serlo. Fuera
del terreno soy pasivo. Me llevo bien con todo el mundo. Además, en
mi posición, la primera base, es inusual ensuciarse mucho. Si eso
sucedía, cuando terminaba el juego lavaba el uniforme enseguida
para salir presentable en la próxima jornada."
¿A qué se debió tu
longevidad deportiva?
"A
la exigencia conmigo mismo, al entrenamiento constante, a siempre
estar preparado para cumplir con las situaciones en el terreno. Lo
otro que me ayudó es que ni fumo ni ingiero bebidas alcohólicas.
Me cuido."
¿Muchos eventos
internacionales?
"Más
de 30, incluidos cuatro Juegos Panamericanos y el Campeonato Mundial
de Canadá, en 1988, la única vez que hemos estado en un evento de
esa categoría. Allí promedié 455 y quedé segundo en hit
conectados. Cuba ocupó el cuarto lugar."
Padre de tres hijos (dos
hembras y un varón que no le gusta el softbol), Echarte también
jugó cuatro años en la Liga Especial de Venezuela. Militó en Los
Monstruos de Carabobo, en ese tiempo subcampeón del país.
Guarda con especial
satisfacción la victoria que obtuvieron los cubanos en un encuentro
amistoso frente al equipo del Ejército, donde militaba el
Presidente Hugo Chávez Frías. "El juego fue muy parejo, pero
ganamos".
Pese a que le negaron la
posibilidad de ser pelotero, no se considera el hombre de los
sueños truncos. Como entrenador del equipo nacional masculino de
softbol, piensa que un día Cuba vuelva a participar en un Mundial. "Con
un trabajo sistemático y organizado llegaremos tan lejos como
seamos capaces". |