El tiempo no devora redentores

Setenta y dos horas antes de que el corazón le jugara una mala pasada, El Indio Naborí escribió este soneto, su último poema. Lo concibió pensando en Fidel, en el liderazgo histórico de la Revolución cubana, en su proyección futura. Al darle lectura ayer, durante el sepelio del poeta, Waldo Leyva, director del Centro Iberoamericano de la Décima y la Poesía Improvisada, subrayó cómo Naborí, al escribir este texto, pareciera anticiparse al próximo agosto.

Estatua viva del metal más fuerte,
no pudiendo los monstruos de oro y cieno
matarte con la bala o el veneno,
quieren que el tiempo te condene a muerte.

Cuentan tus horas, les anima verte
blanca la barba de perfil heleno;
y en la alta cumbre del pensar sereno
el brote de tus canas les divierte.

Los pueblos, sin embargo, te dan rosas,
poemas y canciones más por cosas 
de cumplesueños que de cumpleaños,

pues la edad de los héroes y los genios 
no se mide ni por días ni por años
sino por largos siglos y milenios.

JESÚS ORTA RUIZ
(INDIO NABORÍ)
martes 27 de diciembre del 2005.

 

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