Salas que desafían la muerte

ALEXIS ROJAS AGUILERA
nacionales@granma.cip.cu

HOLGUÍN.—Esta Sala de Terapia Intensiva es un desafío a la muerte, dice con mucha razón la anciana Mercedes Velázquez Mayo, quien en sus casi siete décadas de vida, ha estado en peligro más de una vez, pero...

Ella vive en la calle Cuba 144, en el mismo centro de Gibara, y es "por no recuerdo cuántas veces en los últimos dos años", paciente de la Sala de Terapia Intensiva Municipal (STIM) del Hospital General Docente Gustavo Aldereguía.

Mercedes Velázquez considera un extraordinario logro la exis-tencia de la Sala de Terapia Intensiva Municipal, en Gibara.

Acompañada por su hija, Mercedes estaba en el segundo día de su más reciente ingreso, tras llegar al Cuerpo de Guardia con una severa crisis hipertensiva y fuerte dolor precordial (padece, además, de cardiopatía isquémica, y angina de pecho, entre otras dolencias).

"Me sentía mal, muy mal, pero ya hoy estoy bien. Hace unos 15 años que padezco estas crisis y otros problemas de salud. Algo como lo sucedido representaba una segura remisión para la Unidad de Cuidados Intensivos Coronarios (UCIC) del Hospital Vladimir Ilich Lenin de la ciudad de Holguín, pero ahora encuentro eficaz atención a unas cuadras de mi casa.

"Me siento más segura y tranquila al saber que tengo aquí mismo la posibilidad de encontrar alivio o escapar una vez más de la muerte. No es lo mismo estar ingresada casi al lado de la casa a que mi hija tenga que viajar hasta la ciudad de Holguín para acompañarme. Ya en Gibara tenemos todo lo que puede necesitar una persona requerida de cuidados especiales."

GRATITUD EXTENDIDA

El sentir de Mercedes es similar entre los habitantes de esta ciudad, y en todo el territorio holguinero, pues ha quedado completada la red de Salas de Terapia Intensiva.

La puesta en servicio de 10 salas, unas habilitadas tras la adaptación de locales y otras construidas nuevas, gracias al esfuerzo de brigadas de diferentes empresas del Ministerio de la Construcción y de Mantenimiento del Poder Popular, hizo posible en apenas tres meses la cobertura completa de Holguín con instituciones de esta naturaleza. Tal logro, y contar con el personal adiestrado, tanto médicos como enfermeras, ha permitido ya salvar 763 vidas.

Las salas comenzaron a entrar en funcionamiento paulatinamente desde enero del 2004, con el equipamiento necesario para garantizar la asistencia médica. Este incluye monitores desfibriladores, aspiradoras, monitores controladores del ritmo cardiaco y medios de ventilación pulmonar, entre otros.

Estas salas completaron el esquema provincial del Sistema Integrado de Urgencias Médicas, formado además por las Unidades de Terapia Intensiva e Intermedia de los hospitales.

A ellas se añade la creación de 14 bases de ambulancias, con 32 destinadas al traslado de pacientes a los diferentes centros hospitalarios; algunas de ellas equipadas para el llamado Apoyo Vital Avanzado, un tipo de terapia Intensiva sobre ruedas.

En casi dos años de funcionamiento las STIM atendieron a más de 4 000 pacientes, con supervivencia del 84,8% entre los 900 ingresados con riesgo de muerte.

Las patologías más comunes que tratan son hipertensión arterial, arritmia cardiaca, angina inestable, insuficiencia cardiaca, enfermedades cerebro-vasculares e infarto agudo del miocardio. En pacientes infartados se practicaron 165 tratamientos de trombolisis con el empleo de estreptoquinasa recombinante y 99% de efectividad.

La baja en la mortalidad registrada en Holguín es una de las consecuencias de la creación de tales servicios de base, cercanos a la población, y que permiten reducir el tiempo en que una persona es atendida y rescatada de la muerte.

 

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