SANTIAGO DE CHILE, 28 de diciembre (PL).
— El ex dictador Augusto Pinochet fue fichado hoy en su residencia
de La Dehesa por funcionarios del Registro Civil y de la Policía de
Investigaciones, que indaga sobre la Operación Colombo.
La diligencia fue ordenada por el
juez Víctor Montiglio, quien lo procesó y lo arrestó el pasado 24
de noviembre por su responsabilidad en seis de los 119 desaparecidos
políticos durante ese operativo de cuerpos represivos
sudamericanos, llevados a cabo en 1974 y 1975.
El fichaje, que se le hace a todo
presunto delincuente una vez que sea sometido a proceso, consistió
en la toma de 10 huellas dactilares y las características fotos de
frente y de costado, con el número del expediente a relieve.
Poco antes, el abogado querellante
del caso, Hernán Quezada, había solicitado al magistrado realizar
el trámite de filiación, primero al que es sometido el ex
gobernante aún cuando ya ha sido procesado en varias causas.
"Augusto Pinochet interpuso un
recurso de amparo, rechazado por la Corte de Apelaciones y la Corte
Suprema y, por lo tanto, corresponde hoy que se realice esta
diligencia. Es un trámite normal dentro del procedimiento penal
chileno", señaló.
El ex dictador fue procesado y
arrestado como coautor del secuestro calificado de los hermanos
Carlos y Aldo Pérez, así como de Bernardo de Castro, Roberto
Aranda, Modesto Espinoza y de Manuel Acuña, desaparecidos a manos
de la Dirección de Inteligencia Nacional.
Tras el procesamiento, la defensa de
Pinochet presentó un recurso de amparo el que fue rechazado por la
Sexta Sala de la Corte de Apelaciones y por la Suprema.
Montiglio encausó a Pinochet por
otras tres víctimas en el marco de esta causa, también como
coautor del secuestro calificado de Antonio Cabezas, Juan Carlos
Perelmann y Héctor Garay.
Ante el escenario, los abogados de
Pinochet presentaron otro recurso de amparo, rechazado por la Sexta
Sala de la Corte de Apelaciones el 19 de diciembre y por la Suprema
una semana después.
La operación, que contó con la
colaboración de los cuerpos represivos de las dictaduras de
Argentina y Brasil, pretendió hacer pasar a las víctimas como
muertos en "ajustes de cuenta" internas del Movimiento de
Izquierda Revolucionaria.