Una doctora ante su examen más riguroso

Texto y foto: Jorge Luis Merencio Cautín
nacionales@granma.cip.cu

NICETO PÉREZ, Guantánamo.—Tres meses de trabajo en el consultorio médico de Filipinas, en las serranías de esta provincia, han bastado a la doctora Dayamí Bombino Amador para evaluar a este periodo como el más fructífero de su vida.

Asegura esta joven doctora que consultar a pacientes de disímiles dolencias, es el más riguroso de los exámenes.

Consultar a pacientes de todas las edades y disímiles dolencias, hacer visitas diarias de terreno y decidir en situaciones médicas complejas, sin tener al lado a un profesor o un colega de experiencia, es el más riguroso de los exámenes al que me haya sometido y percibo que lo voy aprobando, argumenta la joven procedente del municipio espirituano de Fomento.

Esa independencia en el actuar —explica— es lo mejor que nos puede suceder a los recién graduados, por cuanto aporta la necesaria confianza para nuestra profesión. Cuando uno comprueba que ha decidido bien, que las indicaciones al paciente dieron resultado, gana seguridad y se da cuenta de que se va formando como médico.

Comenta Dayamí que la asistencia a los pobladores de la montaña en Guantánamo no solo aporta frutos en el orden profesional, pues cuando se convive con gente tan humilde, laboriosa y acogedora uno también se forma como persona y revolucionario.

Este primer año de trabajo en las montañas nos prepara para el cumplimiento de encomiendas aún más difíciles en cualquier parte del mundo, expresa la doctora de 24 años, quien asegura dedicar parte de su apretado tiempo a las guardias médicas y al estudio, pues la teoría sustenta el éxito de la práctica.

Graduada en la Facultad de Ciencias Médicas Doctor Faustino Pérez, de la provincia de Sancti Spíritus, Dayamí fue contactada por Granma en el policlínico de La Yaya, poblado cabecera del municipio de Niceto Pérez, hasta donde acompañó a la embarazada Aimara Tamés Ruiz para la consulta reevaluadora con el ginecólogo.

Bombino Amador atiende a 1 100 pacientes de las comunidades de Filipinas (a unos 30 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Guantánamo), Higueretas, Jicotea, El Serrucho y Maca Abajo, entre ellos 24 lactantes y seis embarazadas, todas con riesgo obstétrico.

Afirma Aimara que el amor puesto por Dayamí en la atención a las gestantes aporta seguridad para el momento del parto.

La joven doctora elogia a Adisney Figueredo, el médico holguinero a quien ella relevó en el consultorio de Filipinas. Su trabajo organizado, eficiente, ha facilitado mi desempeño en estas montañas, asegura.

Expresa que es una suerte tener de compañera de labor a una enfermera como Fidelina Ruano, de experiencia en la profesión, trato afable al paciente y amplio dominio de la zona y los problemas de salud de cada familia serrana.

Al ilustrar la acogida dispensada a ella por los comunitarios no puede dejar de mencionar a Teresa Olivares, la campesina que le cocinó al principio y que cada mañana le brinda una taza de buen café.

Dayamí, quien sueña con ser Pediatra, confiesa que para ella lo más hermoso en este lomerío sería llegar al corazón de cada familia, es decir, ganarse con su trabajo el cariño de personas tan nobles y afables.

En ese empeño no solo realiza su labor de atención primaria, sino también la de impregnar nuevos estilos de vida en los comunitarios para erradicar hábitos dañinos como fumar, consumir bebidas alcohólicas, o no hervir el agua antes de beberla.

 

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