WASHINGTON, 20 de diciembre.—El virtual éxito de Evo Morales en las elecciones
presidenciales de Bolivia constituye una oportunidad sin precedentes
para transformar el empobrecido país andino, asegura hoy un
artículo del diario The Washington Post.
Aunque todavía no fue reconocido
oficialmente, la indiscutible victoria dominical de Morales lo
convierte en el presidente con mayor apoyo electoral en esa nación
sudamericana desde el final de la última dictadura militar en 1982,
según la publicación citada por PL.
De 46 años de edad, a Morales se le
reconoce como un fogoso político y un indio aymará que irritó a los funcionarios
en Washington por su antiimperialismo.
Sea como sea, apunta la periodista Pamela
Constable, su
victoria resuena más allá de la pequeña nación sin costas con
una historia de golpes de Estado militares y débiles gobiernos
civiles.
Morales se incluye en la creciente
lista de presidentes latinoamericanos electos generalmente descritos
como de izquierda o populares.
El domingo, el líder indígena
repitió que nunca aceptaría una relación de sumisión con
Washington.
Ayer reiteró su crítica a los
programas antidrogas norteamericanos, cuando manifestó a la prensa
en la ciudad de Cochabamba que la lucha contra el tráfico de drogas
es un falso pretexto de Estados Unidos para instalar bases
militares.
Morales ha insistido en la
distinción entre la cosecha y uso tradicionales de la hoja de la
coca, y el proceso y tráfico de cocaína y otras drogas ilegales,
acotó Constable.
En las elecciones del domingo,
Morales sobrepasó el 50 por ciento de los votos favorables (según
cifras extraoficiales), para superar a su más cercano rival, el ex
presidente neoliberal Jorge Quiroga.