|
Jaque mate a un modelo político
Triunfo histórico en
Bolivia de Evo Morales y del Movimiento al Socialismo con mayoría
absoluta
JOSÉ PINTO / ANTONIO
SOLARES
internacionales@granma.cip.cu
El
pueblo boliviano ha dado una ejemplar muestra de ejercicio
ciudadano: en las ánforas otorgó el triunfo electoral con un
porcentaje superior al 50% al candidato del Movimiento al
Socialismo.
El candidato indígena y
jefe del reformista Movimiento al Socialismo (MAS) Evo Morales
venció ampliamente las elecciones de este domingo y es el nuevo
presidente de Bolivia. Según destacan las cadenas más importantes
de televisión, la victoria de Morales es inapelable y contundente,
en cinco de los nueve departamentos del país y con fuerte votación
en los otros cuatro departamentos, tal como lo pronosticaron en su
momento informes confidenciales de los organismos internacionales.
Las
principales cadenas de televisión dan cuenta que el líder cocalero
habría obtenido el 51% de los votos, superando al ultraderechista
Jorge Tuto Quiroga que habría recibido solo el 31%, con una
diferencia de 20 puntos. Estos resultados preliminares confirman las
encuestas confidenciales dadas a conocer por esta agencia de
noticias y que ubicaba la diferencia entre el primero y el segundo
en 17 puntos porcentuales.
Tanto
el líder cocalero como el ex presidente Quiroga refrendaron estos
datos extraoficiales, el primero saludando la victoria como un gran
triunfo del pueblo boliviano y el segundo como una reafirmación de
la democracia. Con esta votación, el MAS logra la mayoría en el
Congreso, aunque pierde claramente en las elecciones de siete de las
nueve prefecturas (gobernaciones), según los recuentos
preliminares.
Evo Morales asumirá sus
funciones el próximo mes de enero del 2006, sin pasar por el tamiz
de una elección congresal que caracterizó los procesos electorales
de las dos últimas décadas. El modelo político que garantizaba la
gobernabilidad boliviana con base en pactos y cuoteos políticos del
poder, ha sufrido un histórico jaque mate.
Se abren nuevos
horizontes y el modelo político, hoy colapsado, está tomando de su
propia medicina.
Un simpatizante del MAS
dijo en Cochabamba: "Siempre hemos votado, pero nunca elegimos, hoy
hemos elegido"; un analista señaló que "las mayorías
desilusionadas por las representaciones políticas hoy decidieron
representarse a sí mismas".
Se trata de una nueva
gobernabilidad basada no solo en el ejercicio del voto sino en la
proyección efectiva de una novedosa e inédita representación
política que asegura principalmente una cadena de control social.
MANDAR OBEDECIENDO
El nuevo presidente
boliviano ha dicho "para nosotros se trata de mandar en Bolivia
obedeciendo al pueblo" y esta es una expresión de compromiso que
puede marcar la diferencia con la democracia de pactos que olvidaban
al ciudadano, que hacían tabla rasa del elector y que echaban al
olvido el mandato popular.
Los movimientos sociales
han construido surco a surco la nueva voluntad que hoy impone el
cambio en Bolivia. Y ellos aseguran nuevas rutas para el presente y
el futuro de un país que demuestra al continente y al mundo que los
desposeídos son capaces de cambiar su propia realidad aun frente a
un sistema político que históricamente les ha negado tal derecho.
Y el propio congreso de
la república, al margen de las apretadas diferencias o
limitadísimas supremacías tendrá que aceptar también la nueva
realidad, que ya tuvo que ser reconocida por los candidatos de la
derecha perdedores de la contienda electoral cuando las cifras
indicaban que ni aun sumando sus votos se acercaban a los resultados
alcanzados por Evo Morales.
JAQUE AL
NEOLIBERALISMO
A la derrota política
del sustento neoliberal deberá sobrevenir en adelante un proceso
que mantenga en jaque al neoliberalismo en materia económica. El
desafío del MAS es convertir en realidad la propuesta programática
de la Bolivia Digna, Soberana y Productiva. El nuevo patrón de
crecimiento basado en la nacionalización de los hidrocarburos, la
solución del problema de la tierra y la eliminación de los
latifundios improductivos, la eliminación de la prebenda y la
corrupción, la austeridad estatal, la soberanía nacional, la
educación y la cultura, entre otros aspectos, esperan decisiones
políticas que se traduzcan en un plan de acción inmediata que
tendrá que cristalizar en la refundación de la república
boliviana a través de la Asamblea Constituyente.
Las expectativas son
grandes pero las esperanzas las superan en amplitud. Cientos de
observadores internacionales dan fe de la decisión y del
comportamiento ejemplar de los movimientos sociales y de la
ciudadanía que hoy ratificaron su decisión de cambiar la historia.
Los vilipendiados de siempre y amplios sectores de la clase media
dieron su fallo a favor del cambio. ¡Bolivia cambió!
(Tomado
de Rebelión) |