Aproximaciones a la historia del Medio Oriente

Nuevo aporte para un conocimiento inaplazable

ENRIQUE ROMÁN
cultura@granma.cip.cu

Las noticias sobre los conflictos en el Medio Oriente nos han acompañado durante décadas, en especial después de la proclamación del Estado de Israel en 1948. El pueblo cubano ha respaldado la lucha del pueblo palestino contra la política brutal aplicada en la región por los diferentes gobiernos sionistas, aliados principales de Estados Unidos en el área. Cuba ha ejercido la solidaridad con la causa árabe con actos concretos y la ha defendido activamente en los foros internacionales.

Pero ciertamente las guerras norteamericanas contra Iraq; la de 1991 y la que continúa hoy entre los ocupantes y la resistencia iraquí; las ambiciones norteamericanas sobre la región, reveladas en su plan para el llamado Gran Medio Oriente; la importancia estratégica de la zona, creciente en la misma medida en que se agotan las reservas petroleras mundiales, han conferido al conocimiento del mundo árabe, de su historia y de su cultura, una relevancia y una urgencia mayores que nunca.

Para responder en profundidad a ese desafío viene en nuestra ayuda el libro recién editado Aproximaciones a la historia del Medio Oriente, del doctor Reinaldo Sánchez Porro, publicado por la editorial Félix Varela y destinado inicialmente a los estudiantes de todas nuestras sedes universitarias.

Con el aval de más de treinta años de docencia sobre el tema en la Universidad de La Habana, y una excelente tesis de doctorado —también publicada— sobre la evolución histórica de las comunidades libanesas, Sánchez Porro es heredero de una sustanciosa tradición académica cubana sobre el tema, en la que se inscriben, entre otros, el desaparecido diplomático e investigador Jorge Manfugás, y nombres más remotos, pero insignes, como el de Juan Manuel Dihigo a inicios del siglo XX o los desconocidos hermanos Víctor y Valeriano F. Ferraz, en el siglo XIX.

La obra reciente de Sánchez Porro cubre un amplio arco histórico. Desde el esclarecimiento inicial, necesario e inédito para muchos lectores sobre el islamismo y su gran expansión (sus creyentes en Africa y Asia superan la cifra de sus adeptos árabes), hasta las dos mencionadas guerras del Golfo.

Por el camino, Sánchez Porro aporta útiles informaciones y análisis sobre otros temas, como la conquista napoleónica en Egipto, el imperio Otomano, la acción insidiosa y divisoria de otros colonialismos como el francés y el inglés, en el siglo XX, particularidades de la historia libanesa y los orígenes del conflicto árabe israelí.

No es un mosaico de temas dispersos. Todos ellos se encuentran íntimamente concatenados, y su conocimiento es imprescindible para la comprensión de los sucesos de hoy. Para comprender la posibilidad de la coexistencia de civilizaciones diferentes. Para entender las razones verdaderas de la agresividad imperialista, norteamericana, inglesa, francesa, en la región a lo largo de más de cien años.

La obra ayuda a saldar una deuda con nuestra propia cultura. Martí, en una faceta de su obra poco estudiada pero muy visible, fue un admirador insistente del aporte árabe a la cultura universal. Inmigrantes árabes combatieron en nuestras guerras de independencia. La Revolución cubana ha sido ejemplar en su solidaridad con la causa de estos pueblos. Todo lo que hoy está en juego en esa región, nos concierne.

Esta obra de Reinaldo Sánchez Porro, junto a las de otros investigadores, debe saludarse como un serio aporte y un estímulo al esfuerzo inaplazable por conocer mejor la rica cultura y el origen de las luchas de los pueblos que habitan en esta decisiva región de nuestro mundo contemporáneo.

 

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