PARÍS, 19 de diciembre (PL).
— El ministro francés de Interior, Nicolás Sarkozy, descartó
hoy la posibilidad de levantar el estado de emergencia y afirmó que
de cara a las fiestas de Fin de Año se debe mantener la vigilancia.
En declaraciones a radio Francia
Internacional, Sarkozy reconoció que el polémico estado de
emergencia prácticamente no se aplica en estos momentos, pero
puntualizó que continuará en vigor hasta el próximo mes de
febrero.
El titular precisó que esa medida
dictada el mes pasado se mantiene por temor a que se registre otra
ola de violencia similar a la ocurrida entre finales de octubre y
noviembre últimos.
Para reprimir las manifestaciones y
controlar los desórdenes el gobierno desenterró la ley de
emergencia, de 1955, con el fin de dar luz verde a la aplicación
del toque de queda en algunos distritos.
La medida aceptada en principio por
la oposición, es cuestionada en la actualidad y la izquierda
francesa reclama su cancelación para lo cual realiza una recogida
de firmas.
El detonante de la explosión social
fue la muerte de dos adolescentes de origen africano, quienes se
electrocutaron al esconderse en una caseta de transformadores cuando
huían de la policía.
A las protestas, iniciadas para pedir
justicia por ese incidente, se respondió con el incremento de la
represión ordenada por Sarkozy, quien acentuó las discriminaciones
al calificar a los manifestantes de chusma, de la cual prometió
limpiar los alrededores de París.
Durante las revueltas juveniles,
extendidas a otras ciudades francesas, cientos de personas fueron
detenidas y miles de automóviles ardieron, convertidas en escenario
de las protestas y en denuncias implícitas de las discriminaciones
que padecen los barrios marginales.