WASHINGTON, 19 de diciembre (PL).
— Tras el paso del huracán Katrina por Nueva Orleans, Estados
Unidos, las autoridades sanitarias del país detectaron un número
importante de infecciones respiratorias y alergias cutáneas entre
los pobladores del lugar.
De acuerdo con un informe del Centro
de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) publicado en la
revista JAMA, en el mes siguiente al desastre se diagnosticaron seis
mil 67 problemas de salud, entre ellos cinco muertes y 552 ingresos
hospitalarios.
A pesar de no haberse presentado
ninguna epidemia, los autores indican que sí hubo un incremento de
ciertas enfermedades virales, como la gastroenteritis aguda, que
afectó a más de mil 150 personas instaladas temporalmente en un
complejo deportivo de Houston.
Médicos, policías y voluntarios en
contacto directo con los enfermos padecieron también los síntomas
de la dolencia, que duró más de una semana.
Aislamiento e hidratación de los
afectados, limpieza del recinto e insistencia en la higiene personal
fueron algunas de las medidas que con carácter urgente tomaron las
autoridades sanitarias para evitar la extensión del brote.
Sin embargo, los autores del
artículo reconocen que el control del aislamiento fue difícil de
mantener a lo largo del tiempo, pues se trataba de separar a
familiares traumatizados por el desplazamiento, el luto y las
pérdidas personales.
A finales de agosto pasado el
huracán Katrina, cuyos vientos máximos alcanzaron los 250
kilómetros por hora, devastó el estado de Louisiana y tumbó los
diques de contención que rodeaban la ciudad de Nueva Orleans.
En esa urbe provocó una inundación
que se convertiría en una de las mayores catástrofes de la
historia de Estados Unidos.