LONDRES, 13 de diciembre (PL).—
La extinción del incendio en el centro de distribución de
combustibles Buncefield, noroeste de Londres, se reanudó hoy tras
una pausa decidida ante la amenaza de que explotara un depósito con
un producto altamente volátil.
Entretanto, el gobierno anunció el
inicio de una investigación para determinar las causas de lo que
considera un accidente, tras descartar la eventualidad de un ataque
terrorista.
El fuego comenzó el pasado domingo y
causó heridas a 43 personas, una de ellas en estado grave. Dos mil
vecinos han sido evacuados y se suspendieron las clases en las
escuelas de la zona.
El incendio es considerado el peor en
el país desde la Segunda Guerra Mundial y en su sofocación
trabajan 150 bomberos. El humo que desprenden las llamas cubre una
superficie de 120 kilómetros, nube que avanza hacia el sureste,
rumbo a Francia.
Los bomberos ya lograron apagar 12 de
los 20 depósitos de combustible con capacidad de 13,5 millones de
litros cada uno del centro de almacenamiento de Buncefield, en la
localidad de Hemel Hempstead, condado de Hertfordshire, 40
kilómetros al norte de Londres.
El complejo es propiedad conjunta de
los consorcios Total y Texaco y lo utilizan las firmas British
Petroleum, Shell y British Pipeline.
Las instalaciones abastecen de
combustible a los principales aeropuertos de la capital británica,
incluyendo a Heathrow y Luton.
Como Buncefield almacena el cinco por
ciento de las reservas de combustibles del país, el viceprimer
ministro John Prescott aseguró a los automovilistas que el incendio
no afectará las disponibilidades de gasolina, en un intento de
disuadirles de hacer colas en las estaciones de servicio.