WASHINGTON, 13 de diciembre (PL).—
El convicto nominado a Premio Nobel de la Paz Stanley
"Tookie" Williams fue ejecutado hoy mediante una
inyección letal, luego que el gobernador de California, Arnold
Schwarzenegger, negara la clemencia.
La sentencia fue cumplida poco
después de la medianoche en la prisión de San Quintín, 30
kilómetros al norte de San Francisco, informaron las autoridades.
Williams, quien nunca admitió su
culpabilidad, alegaba que su condena fue el resultado de un proceso
anómalo basado únicamente en pruebas circunstanciales.
Fue hallado culpable de cuatro cargos
criminales, como consecuencia de dos asaltos que causaron asesinatos
en 1979. Empero, el jurado no incluyó a ninguna persona
afro-americana, desechada por los fiscales.
El reo, de 51 años, escribió nueve
libros con enfoques pacifistas, en los cuales repudió su historial
criminal e inició una campaña mediática para recomendar a los
jóvenes norteamericanos mantenerse alejados de la violencia y las
sociedades delictivas.
Incluso, Linda Owens, viuda de Albert
Owens, cuya muerte se le imputó al condenado, pidió indulgencia.
"Quiero aportar a la iniciativa
de paz del señor Williams, y lo invito a continuar con su mensaje
benefactor hacia todas las comunidades", dijo.
El caso reverdeció el debate en el
país sobre la pena de muerte y su aplicación con más frecuencia a
miembros de las minorías, principalmente a los negros.
Tras ser condenado y desarrollar un
largo trabajo favorable a la no violencia, Williams fue nominado
para el Premio Nobel de la Paz en cinco oportunidades, así como al
Nobel de Literatura.
Los negros estadounidenses consideran
al reo todo un símbolo de redención y ejemplo para los jóvenes de
esa comunidad, según declaró Mary Huffman, directiva local de la
Asociación Nacional para el Avance de Gente de Color.
Williams se convirtió en la persona
número 12 ejecutada en California desde 1978.
Previo a la negativa de
Schwarzenegger a otorgar clemencia, la Corte Suprema de California
también denegó tal petición, veredicto que prácticamente esfumó
las esperanzas del preso de continuar con vida.
Antes de morir, Williams leyó
mensajes de solidaridad que le fueron enviados desde todas partes de
Estados Unidos y bebió un vaso de leche, pues había rechazado la
cena.