Contribuye avicultura familiar a sustituir importaciones

Uno de los subprogramas de la agricultura urbana en Cuba, la avicultura familiar, además de contribuir a mejorar la dieta de la población ahorra al país anualmente de 25 a 30 millones de dólares.

Según el ingeniero Gustavo Madrazo, especialista del Instituto de Investigaciones Avícolas, en la capital, con los residuos alimenticios con que los pequeños productores crían las aves de corral, el Estado no tiene que invertir en la compra de materias primas para elaborarles el pienso.

En decenas de miles de casas o patios las familias tienen gallinas semirrústicas y el llamado pollo campero, que les garantizan un nivel de posturas de huevos y de carne, lo cual es un paliativo en la alimentación diaria de un país como Cuba, sometido a un férreo bloqueo.

Por su impacto económico y social, el trabajo "Generalización de la avicultura familiar, una vía para la seguridad alimentaria", de Madrazo y un colectivo de autores, obtuvo Premio Relevante en el XV Forum de Ciencia y Técnica de Ciudad de La Habana, en la primera etapa.

El especialista explicó a la AIN que este subprograma de la agricultura urbana se potencia en los 169 municipios de la Isla, mediante la venta de pollitos a los pequeños productores.

Abundó que en provincias como Cienfuegos, Sancti Spíritus, Holguín y Ciudad de La Habana hay un buen movimiento popular en esta tarea, que en la base promueven los Comités de Defensa de la Revolución junto con los representantes locales de la Agricultura.

También valioso es el apoyo del Instituto de Medicina Veterinaria y sus filiales en la lucha por una adecuada atención a las aves de corral, en tanto el Instituto de Investigaciones Avícolas rectora el programa desde el punto de vista científico. (AIN)

 

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