WASHINGTON, 12 de octubre (PL).—
El boicot de la oposición venezolana a las elecciones legislativas
del 4 de diciembre último puso en tela de juicio el compromiso de
esa facción política con la democracia que dice defender, afirma
hoy el diario The Washington Post.
En un editorial, el influyente
rotativo asegura que los opositores decidieron boicotear los
comicios cuando vieron que "no tenían ninguna posibilidad
de derrotar al partido del presidente Hugo Chávez".
Bajo el título de Visto bueno
para Chávez, el Post precisa que, con su voto, los seguidores
del mandatario venezolano lograron que la coalición gobernante
controle los 167 escaños de la Asamblea Nacional.
"Con su retiro, la oposición
hizo imposible desafiar a Chávez desde una Asamblea democrática y
volvió a levantar interrogantes sobre si su compromiso con la
democracia es de alguna forma mayor que el del Presidente",
señala el cotidiano.
Previo a las elecciones, todas las
encuestas daban como ganadores a los seguidores del presidente
Chávez, con dos tercios de los asientos del Parlamento.
De manera sorpresiva, los partidos
opositores, entre estos Acción Democrática, el socialcristiano
COPEI y Primero Justicia (pro-estadounidense), decidieron retirarse
cuatro días antes de la contienda.
La decisión, considerada por varios
analistas un suicidio político, dejó abiertas varias preguntas
sobre cuál ruta tomarían organizaciones como esas, autoexcluidas
de la vida democrática nacional.
De acuerdo con las autoridades
venezolanas, la maniobra de los opositores parece estar en sintonía
con Estados Unidos, cuyo gobierno intentará aplicar el esquema
haitiano, según el cual se deslegitima en una nación el sistema
democrático vigente.
Ello se utilizaría como pretexto
para justificar acciones en contra de Venezuela, incluida la
variante de intervención militar.
La víspera el vicepresidente
venezolano, José Vicente Rangel, manifestó desconfianza hacia los
reportes de los observadores internacionales que presenciaron los
comicios, y que todo indica obviaron elementos importantes, como un
complot de la oposición.
Tras analizar los informes
preliminares de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados
Americanos (OEA), Rangel consideró la posibilidad de revisar la
institución de la observación internacional.
"Yo tengo mucha desconfianza
hacia algunas de estas personas, quienes son unos frívolos de la
actividad internacional, burócratas al servicio de determinadas
organizaciones que vienen simplemente a viajar por los países",
manifestó el Vicepresidente.
Si bien los observadores de la OEA y
la UE validaron la legalidad de las elecciones, autoridades en
Caracas estiman que pasaron por alto un complot, que según
legisladores tuvo el apoyo de Estados Unidos.
Entre esos actos se incluyó la
voladura de un oleoducto y la explosión de artefactos dinamiteros,
acciones que formaban parte de un plan de actividades terroristas,
entre las cuales se contemplaba el asesinato del presidente Chávez.
La denuncia del complot terrorista,
planificado para el día de las elecciones, fue hecha el viernes
último por diputados, quienes presentaron grabaciones telefónicas
de los complotados.