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82 países no han realizado su primer filme
SONIA SÁNCHEZ
sonia.sh@granma.cip.cu
La
diversidad cultural como principio de libertad es el gran reto que
enfrentan hoy las cinematografías del mundo ante la penetración
hegemónica de las producciones de Estados Unidos.
Ese concepto emparentado
inevitablemente con el principio de defensa de la identidad
nacional, de la historia de cada país, fue expuesto en el seminario
taller sobre Diversidad Cultural que sesionó el fin de semana
último en Hotel Nacional de Cuba, como parte de los eventos
teóricos programados en el contexto del XXVII Festival
Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
Hay 82 países que
todavía no han realizado su primera película, es decir, que no
tienen una historia contada en imágenes y eso hoy representa tener
una historia incompleta.
El español Manuel
Gutiérrez Aragón, director de la Sociedad General de Autores y
Editores (SGAE) apuntó, sin ambages, al centro del asunto.
Dato respaldado por
otro, contundente, que destacó el periodista y sociólogo español
Ignacio Ramonet: "El 85% de las entradas de cine que se venden en el
mundo son para ver películas de Hollywood, lo que representa una
amenaza de americanización cultural y la cultura no puede ser
convertida en una mercancía como las demás".
El más importante foro
de debate del XXVII Festival de Cine de La Habana, que tuvo también
voz y presencia de Armand Mattelart y los realizadores argentinos
Fernando Pino Solanas y Pablo Rovito, abordó la importancia de un
observatorio cinematográfico que permita la producción y
distribución cinematográfica entre América Latina y Europa, en la
que participarían directores, guionistas y escuelas de cine.
Entre los asistentes
caló hondo el reclamo de Armand Mattelart sobre la necesidad de
retomar creadoramente los estudios llevados a cabo en los setenta en
aras de promover un Nuevo Orden Internacional de la Información.
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