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Algún día los nadies serán príncipes en el
reino de este mundo
Pino Solanas presenta
en La Habana otro documental sobre la resistencia del pueblo
argentino contra los embates neoliberales
Pedro
de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu
La
cámara es un arma; la pantalla, un escenario de combate. Así
concibe el cine Fernando Solanas, uno de los más lúcidos
realizadores de nuestra América, quien trajo a La Habana La
dignidad de los nadies, penetrante y sensible largometraje
documental sobre los padecimientos y la resistencia del pueblo
contra las políticas neoliberales que literalmente fundieron a la
Argentina del menemismo y sus secuaces.
Fernando Pino Solanas.
"Quise
plasmar el rostro humano de esa batalla, convencido, como lo estoy
cada vez más, que esos nadies algún día, más temprano que tarde,
serán príncipes en el reino de este mundo, pues no tienen nada que
perder y sí mucho por ganar", me dijo el cineasta en una
conversación informal sostenida en el Instituto Latinoamericano de
Periodismo José Martí.
El diálogo estuvo
marcado por la comparación de este filme con el que le antecede,
Memorias del saqueo, exhibido en nuestro país por el espacio de la
Mesa Redonda.
"Aquel
documental —acota Solanas— tenía un tono ensayístico, pues se
trataba de exponer los mecanismos de los que se vale el modelo
neoliberal para saquear el país y empobrecer a la gente. Fue un
reto bien difícil, puesto que se requiere de un ejercicio
cinematográfico bien arduo a fin de explicar en imágenes un tema
en apariencias árido. Este nuevo trabajo se aviene más con la
naturaleza misma del cine, que cuenta historias."
"En
La dignidad de los nadies —precisó— se recogen experiencias a
través del relato de sus protagonistas. Difícil imaginarse que las
chacareras, ajenas a los asuntos bancarios o políticos, iban a ser
capaces de organizar un vigoroso y original movimiento de
resistencia enfrentando a los bancos e impidiendo más de mil
remates judiciales. Los comedores barriales y comunitarios, los
dispensarios, panaderías y otras iniciativas sociales creadas por
los vecinos para dar respuesta a la pobreza y al hambre. Las decenas
de marchas del silencio de familiares de las víctimas de las mafias
policiales que lograron desenmascarar a los asesinos y llevarlos a
juicio. Las fábricas recuperadas por sus ex trabajadores
demostrando que con la autogestión y sin estructuras jerárquicas
de gerentes y capataces, podían producir con eficiencia y calidad."
A pocos les será ajeno
el espíritu innovador que recorre este filme del realizador de La
hora de los hornos y Sur.
"Yo
creo —afirmó con énfasis— en la inteligencia y la sensibilidad
del espectador, en su capacidad para adentrarse en las complejidades
de la narración y reflexionar sobre lo que ha visto. Es por ello
que en La dignidad de los nadies apelo a diversos recursos fílmicos
intragenéricos. Es como si en un libro reuniera crónicas,
reportajes, pero también notas analíticas, procedentes del cine de
ensayo."
Al abordar el resultado
de la película, el crítico argentino Jorge Bernárdez señala: "Los
personajes que presenta Solanas son dignos, pero la pobreza en la
que se mueven no lo es, es indigna la pobreza, es indigno que exista
gente hundida por debajo del nivel mínimo de supervivencia
abandonados a la buena vaya a saber de quién, porque a esta gente
ni Dios, ni el Dios mercado les echan una mirada, y mucho menos una
mano. Solanas no se detiene y esa es la buena noticia que trae esta
película, acaso a su cine le haya pasado lo mismo que a la
Argentina, es decir, se haya empobrecido y haya adoptado una forma
más cercana el periodismo televisivo. Pero cuando se suelta y se
mete entre los nadies parece despuntar el mejor Solanas, el artista.
En el arte hay una respuesta contra el aguante, la opción es atacar
con arte. ¿Quién resistirá cuando el arte ataque?"
Ese arte, que como
dijera el poeta español Gabriel Celaya "toma partido hasta
mancharse", tiene en Solanas un militante.
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