Importantes programas de salud se
benefician del aporte de los campesinos guantanameros, quienes con
menos de la mitad de la superficie cultivable, aportan el 63 por
ciento de la producción agropecuaria de la provincia.
Una parte considerable de las
viandas, granos, carnes, hortalizas y condimentos frescos cultivados
por los hombres del campo se destinan a hospitales rurales, hogares
maternos y consultorios del médico y enfermera de la familia,
ubicados en zonas montañosas del oriental territorio cubano.
Directivos del sector de la salud en
Guantánamo destacaron que las contribuciones son sistemáticas y
gratuitas, y son agradecidas por los pacientes, a los cuales se les
explica la procedencia del aporte.
El protagonismo campesino se
manifiesta también en los cultivos del coco, café y cacao,
renglones básicos de la economía en las montañas y de los cuales
la provincia constituye la mayor aportadora nacional.
Los pequeños agricultores de esta
zona de la Isla logran más del 53 por ciento de la leche vacuna que
se acopia, casi seis de cada diez quintales de viandas, y un tributo
superior en cuanto a granos, tubérculos, raíces, cítricos,
frutales, carnes de cerdo y ovino-caprino.
Esos éxitos se logran en condiciones
difíciles, pues las extensas superficies montañosas del territorio
están altamente erosionadas, y gran parte de las pocas áreas
llanas sufren salinidad y otras formas de desertificación.
Se suman a esas dificultades la
escasez del riego artificial ante una sequía que prevalece entre
seis y ocho meses en el año.
En medio de esa situación, todavía
los campesinos tienen amplias potencialidades por explotar con el
fin de elevar la producción de alimentos, fundamentalmente a partir
de una mejor aplicación de fertilizantes orgánicos y del
perfeccionamiento de las atenciones culturales a las plantaciones.
(AIN)