WASHINGTON, 9 de diciembre (PL).—
El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, tiene en sus
manos la vida del convicto Stanley Williams, un afroestadounidense
nominado para el Premio Nobel de la Paz, reseña hoy el diario La
Opinión.
El jefe del Ejecutivo californiano
escuchó este jueves argumentos de los abogados defensores de
Williams, un pandillero sentenciado en 1981 por asesinato múltiple
y cuya ejecución fue programada para el próximo martes 13 de
diciembre.
Todo está ahora en manos del
gobernador. La vida del reo depende de Schwarzenegger, apostilla La
Opinión, tras recordar que también decenas de manifestantes
civiles hicieron la víspera una última exhortación pública a
conmutar la sanción.
De acuerdo con un editorial del
periódico, lo único que podría salvar a Williams es un acto de
clemencia del mandatario de California, pero desde 1967 no se ha
producido una revocación de pena capital en este estado.
Durante los últimos 15 años, el
prisionero escribió nueve libros, en los cuales repudia su
historial criminal e inició una campaña mediática para recomendar
a los jóvenes norteamericanos mantenerse alejados de la violencia y
las sociedades delictivas.
Aunque sus obras, como hombre
reformado, le han valido dos nominaciones al Premio Nobel de la Paz,
y relevantes personalidades han respaldado un cambio de sentencia a
cadena perpetua, Schwarzenegger aún no se ha pronunciado al
respecto.
El gobernador es un hombre honorable,
entiende la necesidad de dar esperanza a los jóvenes pobres y
ofrecerles oportunidades. Esperamos una respuesta en breve, comentó
Peter Fleming, miembro del equipo legal que representa al recluso.
Incluso la viuda de Albert Owens,
cuya muerte se le imputa al condenado, pidió clemencia. Quiero
aportar a la iniciativa de paz del señor Williams, y lo invito a
continuar con su mensaje benefactor a todas las comunidades, dijo
Linda Owens.
Esta postura honrará la memoria de
mi esposo y la obra del señor Williams, añadió la mujer en un
comunicado público enviado a los representantes del reo.
Stanley Williams, de 51 años, quien
nunca admitió su culpabilidad, alegó que su condena fue el
resultado de un proceso anómalo basado únicamente en pruebas
circunstanciales.
Fue hallado culpable de cuatro cargos
criminales, como consecuencia de dos asaltos que provocaron
asesinatos en 1979. Empero, el jurado no incluyó a ninguna persona
afroamericana, a sugerencia de los fiscales.