La relación entre CARICOM y Cuba ha alcanzado un nivel importante de madurez

DISCURSO DEL HONORABLE DR. KENNY D. ANTHONY, PRIMER MINISTRO DE SANTA LUCÍA Y PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA DE JEFES DE GOBIERNO DE LA COMUNIDAD DEL CARIBE EN LA CEREMONIA DE APERTURA DE LA SEGUNDA CUMBRE CUBA-CARICOM, 8 DE DICIEMBRE DE 2005, BARBADOS

Señoras y señores:

Foto: ISMAEL FRANSISCO (AIN)Hace tres años nos reunimos en la histórica y encantadora ciudad de La Habana para proceder con un programa destinado a ampliar los lazos fraternos entre la Comunidad del Caribe y la República de Cuba. La ocasión pretendía conmemorar el Trigésimo Aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas el 8 de diciembre de 1972 entre los cuatro países del Commonwealth caribeño —Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago— y la República de Cuba. Los espíritus de Errol Barrow, Forbes Burnham, Eric Williams y Michael Manley están hoy con nosotros.

La decisión de esos países de establecer relaciones diplomáticas con Cuba no sólo fue valiente, sino que representó una afirmación impresionante de su recién adquirida independencia política. Fue una decisión que nos inspiró a todos y, en años posteriores, con el logro de la independencia política, los miembros restantes de lo que hoy constituye la Comunidad del Caribe se sintieron movidos a actuar de ese modo.

Señoras y señores: Cuando nos reunimos en La Habana hace tres años, la Comunidad del Caribe envió un mensaje claro e inequívoco al resto del mundo de que Cuba, en virtud de la geografía y la historia, era parte integrante de la familia caribeña y no sería tratada en otra forma. Afirmamos la idea de que Cuba también era parte de la comunidad hemisférica y seguimos convencidos de que los intentos de aislarla no sólo fueron injustos, sino contraproducentes. Seguimos ofreciendo nuestra opinión de que la solución eficaz del conflicto y los problemas sólo pueden ser producto del compromiso constructivo.

La relación entre el CARICOM y Cuba ha alcanzado un nivel importante de madurez en su historia relativamente breve. Como todas las relaciones dinámicas, ha habido períodos de tensión y tirantez, aunque éstos han sido pocos. Pero también ha registrado logros importantes y definitorios. Es un modelo de relación que dice mucho de lo apropiado de las relaciones Sur-Sur como vehículo de desarrollo y de sus notables posibilidades.

Es una relación equilibrada, conformada por la geografía y la historia, con raíces en una identidad caribeña compartida y guiada por los principios de la igualdad, el respeto mutuo a la soberanía y la integridad territorial, la no injerencia mutua en los asuntos internos y la solidaridad. Cuba ha sido un amigo leal, comprometido y de principios de nuestra Comunidad.

La relación entre el CARICOM y Cuba puede enorgullecerse de una cartera muy sustancial de cooperación para el desarrollo que abarca, entre otras cosas, la educación, la salud, los deportes, la cultura y el comercio. Con los años, los Estados miembros de la Comunidad han aprovechado enormemente las oportunidades de enseñanza que se han puesto a disposición de sus ciudadanos, en esferas que abarcan gran variedad de disciplinas académicas. La ayuda de Cuba en esta esfera ha eclipsado con mucho la asistencia total que nuestros más ricos asociados en materia de desarrollo, todos juntos, han puesto a disposición de la Comunidad del Caribe.

El desempeño del país en relación con la asistencia brindada en la esfera de la salud es notable e incomparable. En el transcurso de los años, cientos de médicos cubanos y otros profesionales de la Salud han sido puestos a la disposición de los Estados miembros en diversos niveles de especialización. Algunos países pronto se bastarán a sí mismos en personal médico, gracias a la generosidad del pueblo y el Gobierno de Cuba. Cuba nunca ha pedido nada a cambio. Esto, señoras y señores, es la esencia de la amistad.

Los últimos meses han presenciado un aumento drástico en el nivel de asistencia a la salud puesta a disposición de algunos Estados miembros con la aplicación por Cuba de su "Misión Milagro". Con arreglo a este programa, se lleva a Cuba para tratamiento a miles de nacionales del CARICOM con problemas de visión, junto con un acompañante, y todos los costos los cubren Cuba y Venezuela. Como cabría esperar, este programa ha tenido una repercusión importante en nuestras sociedades. Ha traído un alivio incalculable a miles de pobres, desposeídos, e incluso a otros de medios más holgados. Cuba se ha ganado la admiración, el respeto y el afecto de todos.

Por su parte, la Comunidad del Caribe ha estado brindando apoyo activo y valioso a Cuba en diversos foros internacionales donde se debatían sus intereses. Nuestra Comunidad ha mostrado coherencia en el transcurso de los años con nuestro llamado a eliminar el embargo económico, comercial y financiero de larga data que ha provocado dolor y sufrimiento indecibles al pueblo de Cuba. Es un embargo no sólo inhumano, sino flagrantemente incoherente con las normas del comercio internacional.

Hoy nos reunimos en Bridgetown de acuerdo con la decisión tomada en La Habana de encontrarnos cada tres años, en el nivel de Jefes de Estado y Gobierno, el 8 de diciembre, fecha que acordamos observar como Día CARICOM-Cuba.

Revisaremos la situación de nuestras relaciones y lucharemos por mejorarlas. De hecho, nuestros funcionarios y ministros han estado trabajando asiduamente para preparar esta reunión y han estado enfrascados en la redacción de un acuerdo en la esfera de la cooperación cultural para someterlo a nuestro examen.

De acuerdo con nuestra convicción de que la persona humana debe ser el centro de nuestros esfuerzos de desarrollo, hemos elegido el tema de "Desarrollo Humano" para esta, nuestra Segunda Cumbre. Por ende, en nuestras deliberaciones nos centraremos en la elaboración de estrategias para el desarrollo humano en el Caribe. Espero que prestemos atención especial a algunos de los problemas inquietantes tales como nuestro papel y eficacia en las relaciones económicas internacionales, sobre todo en las negociaciones comerciales internacionales, la pandemia del HIV/SIDA, los Objetivos de Desarrollo del Milenio y su logro, el desarrollo sostenible y la vulnerabilidad de los pequeños Estados insulares en desarrollo, etc.

También tomaremos tiempo para rendir tributo especial a aquellos de nuestros ciudadanos, 73 en total, que perdieron la vida como resultado de la bomba que explotó en un avión de Cubana de Aviación a medio vuelo junto a las costas de Barbados el 6 de octubre de 1976. Este terrible acto de terrorismo seguirá para siempre grabado en nuestras mentes. Debemos a los familiares de quienes murieron recordarlos con dolor, pena, aflicción y continuar nuestro llamado porque se niegue protección y asilo a los perpetradores y se les lleve ante la justicia. Ningún país debe cooperar con el terrorismo. Según hemos afirmado en nuestra Declaración: "El terrorismo es abominable para toda la humanidad. Es una amenaza a la paz, el establecimiento y mantenimiento de un entorno seguro y desvía recursos escasos de los esfuerzos para el desarrollo. Es un acto despreciable de violencia contra la persona y un obstáculo para el desarrollo humano".

Señoras y señores, nosotros, los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad del Caribe, esperamos con ansiedad nuestro compromiso con nuestro querido amigo el Presidente Fidel Castro. Está entre amigos. Esperamos su penetración, perceptividad, agudo ingenio y mente enciclopédica. Estamos más que confiados en el resultado de esta, nuestra Segunda Cumbre.

 

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