COLOMBO, 8 de diciembre (PL).—
Por lo menos cuatro policías y tres civiles resultaron heridos en
otro atentado con bomba en el este de Sri Lanka, donde en los
últimos días murieron 15 personas en acciones similares.
El incidente ocurrió la víspera
cuando un desconocido lanzó una granada contra un grupo de
policías de la Fuerza Especial en el barrio de Thirukovil, en el
distrito oriental de Ampara.
Continuos ataques, atribuidos al
separatista Movimiento para Liberación del Eelam Tamil (MLET), han
tenido lugar en el norte y este de Sri Lanka desde la pasada semana.
Ante el notable incremento de la
violencia en esa parte de la isla, el presidente Mahinda Rajapakse
solicitó a Noruega continuar su papel de mediador en el proceso de
paz entre el gobierno y MLET.
Las partes iniciaron un diálogo de
paz en septiembre de 2002, bajo la mediación de Noruega, cuyas
negociaciones fueron suspendidas siete meses después. Aunque el
alto al fuego se mantiene en vigor, los ataques y enfrentamientos
continuaron con menor o mayor frecuencia.
El MLET inició en 1983 una lucha
armada para exigir la creación de un estado independiente para su
etnia en las zonas del norte y el este de la isla, en un conflicto
que cobró la vida a más de 65 mil personas.
Sri Lanka, antiguo Ceylán, tiene 18
millones de habitantes, 73 por ciento de ellos cingaleses, 18 por
ciento tamiles y el resto hindúes.
Esta semana, los mediadores noruegos
recomendaron la calma para impedir que aumente la violencia en la
región y en ese sentido convocaron una reunión prevista para el
próximo día 19 en Bruselas.
El jefe de Estado dejó claro que no
hará concesiones territoriales ni permitirá el establecimiento de
una Administración autónoma en esas áreas, donde el 35 por ciento
está bajo el control del MLET.
Sin embargo, insistió en que
reiniciaría las conversaciones de paz con el MLET, sobre todo, para
impedir actos terroristas y el reclutamiento de niños por parte de
los rebeldes.
A finales de noviembre, la
organización separatista amenazó con reiniciar el próximo año su
ofensiva si el nuevo gobierno, elegido en las elecciones del pasado
17 noviembre, no le ofrece un acuerdo político que satisfaga sus
demandas.