Mucho y bueno

ROLANDO PÉREZ BETANCOURT
rolando.pb@granma.cip.cu

Salas abarrotadas en los cines desde el primer día. Presiente, y no se equivoca el espectador, que este XXVII Festival viene cargado de mucho y bueno. A los filmes en competencia se les suman las muestras paralelas, tanto de América Latina como de otros países. Un banquetazo, por desgracia sin tiempo para hartarse. Pero es mejor que sobre a que falte. Claro, si después del Festival pudiera quedarse "algo" para ser paladeado con tranquilidad, sería la digestión perfecta.

Cartel del filme chileno 
Mujeres infieles. 

En el Yara, fuertes aplausos para los dos filmes que descorrieron las cortinas del Festival. Dos películas latinoamericanas fuera de competencia que desde diferentes perspectivas serán perseguidas en cartelera por la capacidad demostrada para conectar con el espectador. Son ellas, Cazuza, el tiempo no se detiene, de Sandra Werneck y Walter Carvalho y Mujeres infieles, del chileno Rodrigo Ortúzar.

La primera, estrenada el pasado año, fue un éxito en Brasil y ganó el Festival de cine latino en Nueva York. La película está basada en el libro Sólo las madres son felices, de Lucinha Araújo, madre de Cazuza y narra la trayectoria del músico y poeta, desde el principio de su carrera en 1981, hasta su muerte en 1990 a la edad de 32 años, víctima del SIDA. Cazuza está considerado como uno de los mejores exponentes del rock brasileño y el actor que lo encarna, Daniel de Oliveira, realiza un excelente trabajo, tanto en la primera parte de la historia, cuando da vida al muchacho envuelto en turbulencias de todo tipo, como después, en que víctima de la enfermedad y tras un corto periodo de restablecimiento y nueva recaída, continúa trabajando. Sensible y bien contada historia con un trasfondo social y político sugerido con las pinceladas imprescindibles, película que permite disfrutar, además, de la música (¡y las letras!) de quien Caetano Veloso dijo que era "el mejor poeta de la nueva generación".

Mujeres infieles, del chileno Rodrigo Ortúzar, tiene los componentes básicos para hacer de ella una gran gozada. Según su director, todas las historias que cuenta son verídicas y se decidió a realizar el filme luego de que en su país se dieran a conocer estadísticas referidas al alto por ciento de infidelidad femenina allí existente. Aunque desde una estética de "tragedia humorística" se deslizan algunas reflexiones serias, es obvio que el interés del director es hacer que su audiencia ría y la pase bien con sus historias ubicadas en un entorno de clase media-alta. Lo logra, mezclando atisbos de originalidad con trazos gruesos y pinceladas provenientes de la pequeña pantalla, como esos dos detectives necesarios para el tufillo de cinismo que emana de la trama, pero sin duda desbordados a la manera de un show televisivo.

También de infidelidades —y no podía ser de otro modo— trata La vida y todo lo demás (Anything Else), quizá no el mejor Woody Allen, pero sí un legítimo Woody Allen con todas sus obsesiones y fobias y de nuevo en el marco de re-ferencia de su natal Nueva York. Lo más interesante es el alter ego juvenil que se construye Allen para hablar de sus comienzos como redactor de chistes para centros nocturnos y su "incapacidad" para comprender el mundo de las mujeres. Penúltimo título antes de dar el salto a Inglaterra y filmar lo que en estos momentos está constituyendo todo un éxito: Match Point, con Scarlett Johansson.

Recomendación para hoy jueves: 2046 de Wong Kar-Wai, en el Acapulco, una cinta no de ciencia ficción, sino futurista, que es otra cosa. El presente y el pasado trabajado con imaginación extra en un filme que los amantes de lo realmente BUENO, no deben perderse.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir