Minimiza ministro iraquí casos de torturas a reos

WASHINGTON, 22 de noviembre (PL).— El ministro del Interior iraquí, Bayan Bager Sulagh, intentó hoy minimizar las denuncias sobre torturas a prisioneros en su país por parte de las actuales fuerzas del orden, entrenadas por militares estadounidenses.

En una entrevista publicada este martes en el diario The New York Times, el titular alegó que "sólo fueron golpeados unos pocos detenidos y no fue en un bunker secreto".

Según Sulagh, el mando norteamericano sabía de la existencia del centro de detención donde estaban los reos, considerados miembros de la insurgencia.

"Castigaré a los implicados en esos actos de tortura", señaló el ministro, en relación con las 170 personas que se encontraban recluidas en un edificio del ministerio del Interior en la ciudad de Jadriya, con hambre, sed y carentes de atención médica.

La víspera, el periódico The New York Times cuestionó la doble moral del gobierno estadounidense en los casos de torturas a prisioneros.

En un editorial, el diario aplaudió el aparente interés de la Casa Blanca en esclarecer los casos de maltrato a iraquíes por parte de las nuevas autoridades de ese país, pero preguntó cuándo se investigarán a fondo los abusos cometidos por soldados norteamericanos.

The New York Times mencionó la investigación ordenada por la Administración Bush acerca de "la cámara de tortura montada por los chiítas, utilizada contra los militantes sunitas".

Estimó que sería más transparente que un equipo internacional realice la pesquisa, en lugar de que sean funcionarios estadounidenses, del Departamento de Justicia y el Buró Federal de Investigaciones, los encargados de "esclarecer los hechos".

El matutino recordó "los fracasos de la Administración del presidente George W. Bush en temas como este y cuánta moral perdió su gobierno al negarse a tratar honestamente los abusos cometidos por las tropas norteamericanas" en cárceles en ultramar.

Mientras Washington promete cero tolerancia a las golpizas por parte de las fuerzas iraquíes hacia sus conciudadanos, "en casa el vicepresidente Richard Cheney aún intenta legalizar la tortura en las prisiones de la Agencia Central de Inteligencia alrededor del mundo", destacó The New York Times.

 

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