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La educación bilingüe, reto para la comunidad sorda latinoamericana
Silvia
Barthelemy
silvia.bs@granma.cip.cu
Lograr mayor unidad
entre los profesionales sordos y oyentes latinoamericanos con el
propósito de desarrollar y mejorar la instrucción de la comunidad
sorda de nuestro continente, es el llamado de los más de 200
delgados de 17 países que durante cuatro días dialogaron en La
Habana en el VIII Congreso Latinoamericano de Educación Bilingüe
para Sordos.
Xiomara Rodríguez, coordinadora del proyecto.
La Declaración Final de
este evento, leída por Jorge Ponjuán, secretario ejecutivo del
Comité Organizador de la cita, apunta también hacia la creación
de un comité permanente de los profesionales de la educación
bilingüe de nuestro continente, para mantener así la
comunicación, el intercambio y la confrontación de criterios,
entre los que fundaron esta perspectiva educativa, y la enfrentan
contra tendencias y modelos que es imprescindible revolucionar.
UN MODELO NECESARIO
La educación de las
personas con discapacidad auditiva en nuestro país se concibe como
un sistema de escuelas, modalidades de atención, servicios de
orientación y capacitación puestos a disposición de los alumnos,
sus familiares y educadores, lo que garantiza la incorporación y
contribución de los sordos al desarrollo de nuestra sociedad.
Como parte de las
transformaciones en el sistema educativo cubano, se han implementado
varios cambios en el proceso de enseñanza-aprendizaje de estas
personas, que van desde la aceptación del lenguaje de señas como
primera lengua de los niños sordos, la creación de nuevas y
mejores condiciones para la continuidad de estudios en los
diferentes niveles y tipos de educación, hasta la aprobación de un
proyecto cubano de educación bilingüe para sordos.
Sobre este nuevo modelo
educativo, en el cual se enseña a los estudiantes sordos el dominio
de dos idiomas: el lenguaje de señas, como primera lengua, y el
Español como segunda, dialoga con Granma Xiomara Rodríguez,
coordinadora nacional del proyecto bilingüe cubano, quien asegura
que es un importante cambio que favorecerá y facilitará la
instrucción de los niños sordos.
Este modelo es
totalmente diferente, afirma, pues privilegia el desarrollo de las
potencialidades y el uso del lenguaje de señas en las personas con
discapacidad auditiva, a diferencia del modelo oralista cuyo
objetivo fundamental es que el niño hable.
El proyecto fue
practicado de manera experimental durante el pasado curso en
escuelas especiales de las provincias de Ciudad de La Habana,
Matanzas y Las Tunas, con gran aceptación y buenos resultados,
afirma Rodríguez, pues el programa, ante todo, busca elevar la
autoestima de los alumnos porque al respetar el lenguaje de señas
como la lengua primaria, los niños sordos pueden comunicarse sin
restricciones, y desarrollarse sin ninguna dificultad.
El lenguaje de señas es
un idioma ágrafo (no tiene representación gráfica). Es un idioma
viso-gestual donde se utilizan las manos, el rostro, el cuerpo, y
esto hace que el proceso de enseñanza sea muy complejo.
Para la instrucción de
ese lenguaje se requiere de mucha preparación de los docentes,
asegura la especialista. Por ello la aplicación del modelo
bilingüe constituye un reto para todos los que formamos parte de
él: los alumnos, la familia, los docentes.
Rodríguez resalta una
importante contribución para el éxito del nuevo modelo educativo,
y para que la comunidad sorda incursione en niveles superiores de
desarrollo, y es el hecho de que en este curso se ha incrementado la
capacitación de un mayor número de profesores en el lenguaje de
señas, así como la implementación por primera vez de la carrera
de intérpretes, quienes facilitan la comunicación entre una
persona sorda y una oyente, y viceversa.
En la elaboración y la
puesta en práctica del programa bilingüe cubano participan
profesores del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona,
y de la Universidad de La Habana, especialistas del Ministerio de
Educación e integrantes de la Asociación Nacional de Sordos de
Cuba. |